Edgard Rodríguez
La época en la que la astucia de Heberto Portobanco, podía mezclarse con los exabruptos de Oscar Larios, la picardía de Argelio Córdoba, la constancia de Noel Areas y las ocurrencias de Octavio Abea, ahora solo está presente en los recuerdos.
Cada uno de ellos a su estilo y recurriendo a los recursos con que contaban, dejaron sus huellas en el beisbol nicaragüense, mientras sacaban el máximo provecho a la presencia de Tony Castaño para hacerse un nombre y aumentar su sabiduría.
Después vimos la aparición apacible de Davis Hodgson, la violenta irrupción de Omar Cisneros, el elaborado desarrollo de Julio Sánchez y sigiloso crecimiento de Ramiro Toruno, mientras Hubert Silva se les unía después sorpresivamente.
Ahora estamos ante una nueva ola de timoneles, la mayoría de ellos exjugadores, que le han prestado mucha atención a las capacitaciones y solo esperan que el próximo torneo de beisbol superior se ponga en marcha, para mostrar su capacidad.
Uno de ellos es Jorge Luis Avellán, que va con los Tiburones y quien fue buscado por varios clubes. También está Lesther Loáisiga del Chinandega, más Sandy Moreno, de nuevo candidato a dirigir al Bóer y Yáder Roa en León.
Pero hay más jóvenes que lo único que desean es una oportunidad como Rafael Mendoza, Aníbal Vega, Próspero González, Julio Quiñónez y Douglas Fuentes, quienes ya han insinuado que tienen el talento para asumir ese reto.
En un beisbol como el nica, donde los mánagers surgen de una manera natural y no mediante un proceso de desarrollo que los capacites técnica y tácticamente antes de saltar a ese puesto, será interesante ver cuáles evolucionan más.
Ahora es el turno de Avellán y vamos a ver cuántos más logran crecer y seguir las huellas de los Portobanco y compañía.
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