Gloria Picón Duarte
El pasado primero de enero, monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de la Arquidiócesis de Managua, citando al papa Benedicto XVI, instaba al pueblo nicaragüense a renunciar a la falsa paz, mensaje que miembros de la sociedad civil han calificado de acertado dentro del marco de reflexión para los retos que los nicaragüenses deben trazarse en este año que inicia.
– También manifestó que se deben identificar los grandes proyectos que han quedado abandonados, como por ejemplo el aprovechamiento del bono demográfico, para lo cual el país tiene que desarrollar empleos productivos para poder absorber a toda esta gente y eso solo es posible lograrlo a través de consensos.
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Félix Maradiaga, coordinador de Nicaragua 2.0, manifestó que como el mismo papa dijo, la ausencia de conflictos no necesariamente indica que hay paz, sino una conciencia insensible e indiferente.
“En ese sentido el año del 2012 en Nicaragua fue el de la indiferencia y el conformismo y si queremos transformar el 2013 tiene que ser el año de la acción y de la perseverancia, lo que implica que la sociedad nicaragüense en su conjunto, pero principalmente los liderazgos, tienen la responsabilidad de alcanzar consensos fundamentales para enrumbar a Nicaragua hacia un camino diferente”, dijo Maradiaga.
Para Maradiaga, experto en Ciencias Políticas, el 2013 da la oportunidad para que los diversos sectores puedan unirse en un nuevo proyecto político y social, ya que este año no es electoral. “Un proyecto incluyente que identifique nuevos liderazgos desde lo local”, señaló.
También manifestó que los partidos políticos deben trabajar en entusiasmar a las grandes mayorías en un nuevo proyecto político social que dé esperanza a esas grandes mayorías de que hay un camino distinto al autoritarismo y al populismo.
Recuperar soberanía
Para el analista político Carlos Tünnermann, la falsa paz es en la cual se mantiene una situación de estabilidad basada en el control de las instituciones, pero no en la satisfacción de las necesidades básicas de la población, las cuales no se satisfacen con programas populistas sino con los que buscan el desarrollo social.
Tünnermann manifiesta que para la sociedad civil los grandes retos del 2013 son en primer lugar recuperar la soberanía interna de Nicaragua, empezando por la elección de los funcionarios de las diferentes instituciones del Estado que están de facto.
Otro de los grandes retos para el analista político es la unidad de todos los sectores, pero desde las bases en los municipios, desde las comunidades locales, donde la gente está más dispuesta a unirse para impedir que el proyecto dictatorial siga adelante.
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