TANGI QUEMENER / AFP
El acuerdo de último minuto entre la Casa Blanca y los republicanos del Congreso evita una crisis fiscal en EE..UU., pero aplaza solo algunas semanas decisiones dolorosas sobre el gasto público y el techo de la deuda.
Tras semanas de tensión, la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, cedió la noche de antier y aprobó un plan que prevé un aumento de los impuestos para los contribuyentes con ingresos superiores a 450 mil dólares anuales.
Pero la crisis del “precipicio fiscal”, como se conocía a un alza generalizada de impuestos sumada a fuertes recortes del gasto público, no fue superada totalmente, ya que los representantes aplazaron dos meses más el debate sobre cómo recortar el déficit.
Así, los republicanos, molestos tras haber cedido en el tema impositivo, buscarán que Obama realice concesiones sobre el financiamiento del Gobierno y sobre el aumento del tope del endeudamiento. En el peor de los casos, todas estas votaciones se acumularían para provocar un nuevo “precipicio fiscal” con consecuencias aún más graves.
Antes de partir hacia Hawai, a su archipiélago natal para pasar unas vacaciones, Obama advirtió que el tema del tope de la deuda no es negociable. En agosto de 2011, la discusión sobre el límite de la deuda se extendió y llevó a que la agencia Standard and Poor’s quitara a Estados Unidos la nota máxima otorgada hasta ahora a su perfil crediticio, luego de que el país quedara al borde del default.
Sin embargo, los republicanos también cierran sus posiciones. “Ahora, vamos a centrarnos en los gastos”, afirmó el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien cedió el martes para evitar ser responsabilizado de una crisis que podía llevar al país de vuelta a una recesión.
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