Noel Amílcar Gallegos
El pasado 21 de diciembre, todo marchaba bien para la abogada María Esperanza Rugama Parrales, de 54 años y para su hija, María José Bustamante Parrales, de 24 años. Luego de cenar decidieron regresar a casa, ubicada en Nindirí, en el kilómetro 14, de la entrada Residencial Bosques de Capistrano 40 metros al Este.
Cuando eran las 11:30 p.m. observaron que las luces del interior de la casa estaban encendidas, al ingresar se percataron que había tres intrusos con los rostros cubiertos. Estos iniciaron un forcejeo con las dos damas.
Uno de los sujetos exigió a María José encender la camioneta en la que había llegado con su mamá, pero por el nerviosismo se le cayó el dispositivo de seguridad y el vehículo se bloqueó y no encendió, momento que fue aprovechado por la muchacha para correr y pedir auxilio.
La señora fue apuñalada por uno de los sujetos. El cuerpo presentaba cuatro estocadas, tres en el brazo y el tórax y la mortal cerca del cuello.
El segundo jefe de la Policía de Masaya, comisionado Leandro Lara, dijo que lograron rastrear a uno de los sujetos y lo detuvieron el martes porque uno de sus compinches le realizó una llamada a su celular, desde el móvil de María José.
“A través del trabajo policial, lo detuvimos y él confesó haber participado en el crimen. Además de ser confeso, nos brindó mucha información, yo diría valiosa dentro del proceso legal que se va a desarrollar en contra de las tres personas involucradas. Tenemos ocupados elementos de prueba que tiene que ver con el hecho”, aseguró Lara.
Los presuntos involucrados son Wilmer Efraín Castilblanco Rivera, de 24 años, quien se encuentra detenido; los prófugos Pablo Manuel López Pereira, 21 de años y Edmundo Eduardo Flores Miranda, de 30 años, todos habitantes de Managua.
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