Danilo Arbilla

Venezuela y lo por venir

Quizás, cuando se conozcan los datos de otros lugares del mundo, Venezuela pase a ser el lugar más violento, más inseguro y el de mayor índice de criminalidad del mundo.

Según la organización Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en el 2012, en Venezuela murieron víctimas de la violencia 21,692 personas. Esto es: 73 muertes por cada 100 mil personas y esa tasa crece a 122 asesinatos por cada cien mil en la capital de país. El índice más alto en el continente es de 66 homicidios por cada cien mil personas en El Salvador.

De acuerdo con las cifras de OVV la violencia ha crecido desmesuradamente en Venezuela. Un 12 por ciento en el 2012 respecto al 2011, que había sido considerado “el más violento de la historia nacional” y en el cual el número alcanzó a 19,336 asesinatos.

Sin embargo este tipo de noticias, que mete miedo a cualquiera, no es de las que más asusta a los venezolanos.

Es que todo es relativo y a estos lo que les preocupa es lo que va a pasar en el 2013, que se les viene encima; particularmente los acontecimientos de los primeros días, para los que está previsto el cambio de mando presidencial, según lo dispone la Constitución. No hay que olvidar que esta prevé que si el nuevo presidente electo no está presente para asumir —lo que seguramente se daría en este caso— se deberá llamar a nuevas elecciones presidenciales en treinta días.

Pero, pese a que la letra es clara parece que ya está dispuesto no interpretarse así en esta oportunidad, por cuanto no habrá “cambio”, pues quien asume es el mismo que estaba —lo que quiere decir que no estarán presente ni el entrante ni el saliente— y todo seguirá igual.

Es comprensible, entonces, el nerviosismo de los venezolanos y a la vez la perplejidad de los ajenos que se preguntan sobre cuál es el sistema de gobierno que rige en ese país, cuáles las garantías de los ciudadanos, de la oposición y la autonomía de los otros poderes.

Por ejemplo, se anunció después de Navidad que el presidente Chávez, ausente, en Cuba, enfermo, aún convaleciente y bastante limitado, delegó una serie de tareas económicas y administrativas en el vicepresidente del país, Nicolás Maduro.

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué era lo que hacía o lo que podía hacer Maduro, vicepresidente en ejercicio de la presidencia, desde que Chávez se había ausentado? ¿Chávez desde Cuba seguía gobernando? —¿Incluso, anestesiado, mientras lo intervenían quirúrgicamente? ¿Gobernaba él?—.

En los países que funcionan con el viejo sistema democrático-republicano, en ausencia transitoria del presidente, por el motivo que sea, el vicepresidente asume con plenos poderes, que para eso está.

Es también una vieja costumbre que si el presidente de una República sufre un problema de salud, a la gente se le informa.

En Venezuela no es así; tanto que en estos días se ha solicitado a la Asamblea Nacional la formación de una Comisión pluripartidaria de Diputados “para verificar el estado de salud del presidente Chávez”, y que esa comisión viaje a La Habana acompañada de una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia.

Y esto pasa porque no creen en la información que dan los variados voceros oficiales y lo hacen no solo porque la gente tiene derecho a saber sobre la salud de su presidente, “que los está gobernando desde otro país”, sino porque el 10 de enero Chávez debe asumir, y no se trata de un mero formalismo, como dice la procuradora general de la República.

Más que las noticias, es la falta de noticias ciertas lo que inquieta a los venezolanos frente a un año que comienza complicado y confuso: es que son muchos niños, de adentro y de afuera, para un solo trompo que en cualquier momento puede escaparse de la mano de quien ha sido su dueño absoluto durante una docena de años.

El autor es periodista uruguayo, director del semanario Búsqueda.

COMENTARIOS

  1. Silvio P
    Hace 14 años

    La capital de Venezuela es La Habana, eso es lo que pasa. Un insulto a los venezolanos y una burla eso es lo que ha sido Chávez para el pueblo de Venezuela.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí