Los trabajadores del mar se levantan a las 5:00 de la mañana para participar en el culto para alabar a Dios. LA PRENSA/J. GARTH

Oran para que haya paz y buena pesca

Los buzos, pastores y trabajadores del mar oran por la paz, la salud, por una buena captura en el mar y para que el Todopoderoso conceda a los gobernantes sabiduría para evitar mayor tensión por el fallo de La Haya, que devolvió a Nicaragua territorio marítimo en el Caribe, el pasado 19 de noviembre.

Los buzos, pastores y trabajadores del mar oran por la paz, la salud, por una buena captura en el mar y para que el Todopoderoso conceda a los gobernantes sabiduría para evitar mayor tensión por el fallo de La Haya, que devolvió a Nicaragua territorio marítimo en el Caribe, el pasado 19 de noviembre.

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  • 12 días dura aproximadamente el viaje en alta mar. La Iglesia morava, evangélica, adventista, anglicana envía a sus pastores a predicar a los barcos pesqueros en ese tiempo.

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En el mar Caribe pastores de diferentes denominaciones religiosas abordan las embarcaciones pesqueras con el objetivo de “pescar almas” para Cristo, como lo hizo el apóstol Pedro.

La embarcación que abordó el Diario LA PRENSA, Capitán Alex, llevaba consigo dos pastores que cada amanecer realizaron cultos en la cubierta del barco. Buzos, cayuqueros y la tripulación se reunía para escuchar el mensaje.

Carlos Balmaceda, uno de los pastores, lleva ocho meses de estar viajando en embarcaciones, predicando la palabra del Señor y no ha tenido problemas para ejercer su labor.

Cuenta que Dios lo sacó de la drogadicción, de la delincuencia y por eso se ha dedicado a llevar la palabra de Dios a toda la población, sobre todo a los trabajadores del mar que faenan duro para ganarse el pan de cada día.

El pastor dijo que están orando todos los días por la paz mundial, pero sobre todo para que por medio del diálogo y la razón se pueda resolver cualquier diferencia entre Nicaragua y Colombia, a propósito del fallo de La Haya.

El buceo es una actividad muy peligrosa. Para pescar, los buzos tienen que bajar a las profundidades del mar, lo hacen por nueve o diez días y algunos llegan a tener ingresos de entre veinte mil y treinta mil córdobas por viaje, dinero que muchas veces lo gastan en menos de una semana en parrandas, mujeres y licor.

Los pastores les hacen ver esa situación y los invitan a reflexionar.

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