WASHINGTON/EFE/AFP
Victoria Muñoz, amiga de Nancy, la madre de Lanza, relató que ella dijo en una ocasión que estaba “cada vez más preocupada” por la situación de su hijo menor. “Ahora entiendo que (Adam) tenía síndrome de Asperger (variante del autismo), me puedo imaginar lo difícil que debió de ser para ella controlarle”, añadió Muñoz.
Dan Holmes, recuerda cómo quedó sorprendido cuando Nancy, profesora de la escuela donde ocurrió la tragedia, le contó hace tiempo que se iría vacaciones a Luisiana con su hijo mayor, Ryan, pero no con Adam, quien “prefería quedarse solo en casa”.
El New York Times informó ayer que Adam Lanza vivió una “adolescencia turbulenta”, puesto que su hermano mayor se fue de casa en 2006 para ir a la universidad, mientras sus padres atravesaban dificultades que les llevaron al divorcio tras 17 años casados.
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El presidente Barack Obama reiteró ayer la necesidad de tomar una “acción significativa” para evitar más tragedias como la de la masacre del viernes en una escuela primaria en Newtown (Connecticut), que dejó 26 muertos, 20 de ellos niños, seis adultos, así como la madre del atacante, a la que este ultimó en otro lugar, y el propio asesino.
“Debemos unirnos y tomar acciones significativas para impedir tales tragedias, independientemente de la política”, dijo Obama en su alocución de los sábados, sin entrar en detalles, mientras partidarios del control de armas se impacientan.
“Instar a acciones significativas no es suficiente. Necesitamos acción inmediata. Ya hemos escuchado antes toda la retórica”, expresó Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, que copreside la asociación Alcaldes contra las Armas Ilegales junto a su homólogo de Boston, Thomas M. Menino.
Las palabras de Obama no garantizan que se abra un camino hacia la regulación, pero lo cierto es que tras masacres como esta o la de Virginia Tech en 2007, que dejó 33 muertos, el fácil acceso a las armas de fuego sigue siendo una de las mayores causas de muerte en el país.
El editor del prestigioso semanario New Yorker, David Remnick, instó en la edición de esta semana a Obama a que no actúe “solo como un padre” ante la tragedia ocurrida ayer en Conneticut, sino que lo haga también como “presidente” y regule la tenencia de armas.
Remnick apunta que en estados como Ohio, Pensilvania, Florida y Colorado el debate sobre las armas es un asunto delicado, pero, tras su reelección, aseguró que “ahora es el momento” de que Obama arriesgue parte de su aceptación en esos lugares “para salvar vidas”.
En la página de la Casa Blanca We the People abierta a las peticiones de los ciudadanos, el mismo viernes se creó una recogida de firmas para llevar una proposición de ley al Congreso que regule el acceso del pueblo a municiones y armas de fuego. Además, la tarde del viernes, un centenar de personas se reunió frente a la Casa Blanca para pedir al presidente que dé un paso adelante en la materia bajo el tema “Today is the Day” (Hoy es el día), ya que pese a no ser esta la mayor masacre en número, ha conmocionado al país por la muerte de tantos menores.
La congresista demócrata por Nueva York Carolyn McCarthy, cuyo esposo murió en un tiroteo en Long Island en 1993, anunció ayer que volverá a ejercer presión en el Congreso estadounidense para que haya una nueva legislación.
EE. UU. es el país del mundo con más civiles en posesión de armas, con entre 270 y 300 millones en manos privadas, según las Naciones Unidas, una cifra que la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) eleva a más de 300 millones.
«El país necesita que (Obama) envíe un proyecto de ley al Congreso para arreglar este problema —regulación del acceso a las armas—”,
Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York.
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