Rezaye Alvarez M.
En Nicaragua se registran unas cien denuncias diarias en las Comisarías de la Mujer, pero “muchas de ellas no son procesadas con la celeridad del caso, dejando impune a los agresores”.
Así inicia uno de los acápites del Informe sobre Derechos Humanos y Conflictividad ayer presentado por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) junto a organizaciones defensoras de derechos humanos de Centroamérica.
Este y otro tipo de casos, constituyen violaciones a los derechos humanos, pero esta situación no solo la experimenta la sociedad nicaragüense.
Según Karla Campos, del Grupo de Apoyo Mutuo con sede en Guatemala, han visto que la región se está volviendo cada vez más violenta; además de las muertes, hay mayor índice de delincuencia, lo que evidencia mucho más la brecha entre ricos y pobres.
Sobre el crimen organizado, el informe revela que si bien en Nicaragua la tendencia al crecimiento de los delitos o violencia social no es reciente, “se están produciendo hechos relevantes que deben ser atendidos con urgencia”.
Sobre este tipo de problemáticas el informe sugiere medidas como el fortalecimiento de las instituciones gubernamentales que tienen relación directa con la seguridad pública.
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