Muerte de una República

El libro Muerte de una República, del periodista Eduardo Enríquez, es un registro paso a paso del socavamiento de la incipiente institucionalidad republicana de Nicaragua por parte del régimen de Daniel Ortega, que sin encontrar mayores obstáculos avanza hacia el establecimiento de otra dictadura en el país, la primera del siglo XXI.

El libro es una selección de las columnas sabatinas de Eduardo Enríquez que han sido publicadas en LA PRENSA, y por lo tanto es una crónica acuciosa del acontecer político y socioeconómico de Nicaragua durante los últimos seis años, en el cual todos hemos sido testigos o participantes, víctimas o hechores.

La única objeción que se ha hecho al título y el sentido de este libro, Muerte de una República , es que no puede morir lo que jamás ha nacido. O sea que en Nicaragua nunca ha habido esa forma de gobierno esencial y formalmente democrática, que por definición es la República, de modo que no se puede decir que ha muerto lo que aún no nació.

Pero la verdad es que sí ha habido República en Nicaragua. No una República perfecta ni ideal, la cual no existe ni ha existido nunca en ninguna parte del mundo. Pero sí hubo en el país una o dos modestas repúblicas, que aunque imperfectas tenía los atributos esenciales del sistema republicano: elecciones libres y limpias, alternancia en el poder, división de poderes, control institucional y social de la administración pública, transparencia de los actos públicos, Estado de Derecho, respeto del poder a las libertades y derechos de los ciudadanos incluyendo la libertad de expresión y de prensa.

Ya en el siglo XIX, después de la anarquía y la intervención extranjera que siguió a la independencia nacional, surgió la República conservadora de los 30 años, que en las condiciones históricas propias de aquella época funcionó satisfactoriamente, en base de los valores y principios republicanos fundamentales. Por cierto que ese ha sido el período más largo de estabilidad, libertad y progreso disfrutado por la población nicaragüense. Muchos defectos y limitaciones tenía aquella República, sin duda, pero en todos los sentidos fue un genuino sistema republicano de gobierno, superior en todo caso a las dictaduras caudillistas y “progresistas” que han asolado al país durante la mayor parte de la historia nacional.

También fue una República el sistema democrático de gobierno que fundó y presidió doña Violeta Barrios de Chamorro a partir de abril de 1990, a pesar de todos los defectos que tuvo y no obstante el lastre que significó el “gobierno desde abajo”, como denominó Daniel Ortega a la estrategia de sabotaje de la reconstrucción nacional y contra la edificación de la democracia republicana de Nicaragua.

La República conservadora de los 30 años del siglo XIX, y la República democrática que hubo en los años noventa del siglo pasado y los primeros seis años del siglo XXI, no eran ni podían ser exactamente como la República francesa o la República estadounidense, si se quiere considerar a estas como repúblicas modélicas. Pero fueron incuestionables repúblicas democráticas aquellas, a las que hay que restituir o reconstruir en las nuevas circunstancias históricas de Nicaragua, tratando de obviar las limitaciones que tuvieron los gobiernos republicanos de los treinta años conservadores, y los del ciclo democrático de 1990 a 2006, que desde cualquier punto de vista eran mucho mejores que lo de ahora.

COMENTARIOS

  1. J. Ignacio Cardoze
    Hace 14 años

    Democracia y Republica no son sinónimos y ni siquiera son términos que implican conceptos que necesariamente deben coexistir pues puede haber democracia en una monarquía parlamentaria. En la democracia el pueblo es el monarca de lo contrario es súbdito como lo expuso Montesquieu en El Espíritu de las Leyes aunque en America no se concibe una Republica sin democracia y ese fue el concepto emancipador de las colonias que a largo plazo ha sido desvirtuado en general

  2. J.Ignacio Cardoze
    Hace 14 años

    Republica Conservadora como dice no fue ciertamente Republica Igual como no puede haber Republica Islámica o Liberal. Según relata Gustavo Alemán Bolaños presidentes de Republica conservadora los elegían en zaguán de la Casa de los Chamorro en la Calle atravesada. Republica es sistema fundamentado en supremacía de ley, igualdad ante ley y el derecho al voto. República «hegemonía de la ley», no es Democracia que es gobierno de la mayoría aunque los dos sistemas pueden coexistir.

  3. fernando
    Hace 14 años

    Discrepo con don Luis con respecto a lo del nombre del libro; yo creo que está bien puesto. La república bananera que siempre fuimos, y en la que el embajador de EU, o de la potencia de turno,tenía más poder que el mismo presidente, ya murió de vieja y caduca. En su lugar, para nuestro bien, hay un nuevo país libre, democrático (de verdad), revolucionario, solidario, digno e independiente.

  4. luis santiago
    Hace 14 años

    Excelentes comentarios de, El Sr J ignacio. En realidad en el derecho constitucional Republica no es sinónimo de Democracia y ejemplos hay a montones, la misma Nicaragua de Somoza, o la República de Chile en tiempos de Pinochet, asi como también tener la aceptacion de un pueblo , que significa el 60 % de aprobación a tu gestión. Lógicamente vale algo. Sin embargo tenemos que avanzar y lo único que no me gusta es dar por sentado algo que no ha sucedido. Nicaragua volvera a ser Republica.

  5. Angel Montenegro
    Hace 14 años

    Quien haya escrito este editorial,ni tan siquiera ojeo el libro de Eduardo,quien menciona los treinta aπos de los gobiernos conservadores en el siglo 19,mas no estoy de acuerdo en que ellos fueran estados republicanos,ya que los presidentes se elejian por una » junta de notables» en que los ciudadanos comunes(no propietarios de casa o hacienda) mujeres,religiosos,etc..no tenian derecho al sufragio.De premisas falsas resultados dudosos.

  6. LOS NICAS NO LO ENTIENDEN, NI LES IMPORTA
    Hace 14 años

    «Elecciones libres y limpias, alternancia en el poder, división de poderes, control institucional y social de la administración pública, transparencia de los actos públicos, Estado de Derecho, respeto del poder a las libertades y derechos de los ciudadanos incluyendo la libertad de expresión y de prensa». Si los nicas entendieran las consecuencias de que alguien atropelle alguna de las instituciones en esta lista, no permitirían la ofensa. Pero no tienen la menor idea de lo que eso signif

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