Ramón H. Potosme
Sin el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, las relaciones con Nicaragua y la cooperación petrolera serán distintas. El exaliado del sandinismo, Agustín Jarquín Anaya y el diputado del Movimiento Renovador Sandinista, Enrique Sáenz, consideran que la ayuda venezolana será más ordenada y estaría más sujeta a la transparencia.
Jarquín Anaya plantea que mucho del funcionamiento de Venezuela si bien es de poca institucionalidad, funciona más por el peso del liderazgo de Chávez. Si eso desapareciera —según el legislador—, esas relaciones deberán hacerse públicas y explicarse con claridad.
“Albanisa, donde está PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima) y Petronic (Petróleos de Nicaragua) va a verse forzada a clarificar sus cuentas. Eso es bastante probable con la ascensión de (Nicolás) Maduro”, dijo Jarquín Anaya.
– Pero señaló que lo importante es la calidad de las contrapartes comerciales, puesto que sin Chávez el escenario será muy distinto.
– Sáenz recordó que si bien hay un acuerdo de “Estado a Estado” con la cooperación petrolera, actualmente se hace de forma privada, mientras los acuerdos comerciales no tienen acuerdo y se hacen con entidades estatales.
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Por su parte, Enrique Sáenz plantea algo similar y considera que es muy poco probable que sobreviva un “chavismo sin Chávez” y que la misma cooperación estaría en entredicho, al menos, en los términos actuales.
“Si la cooperación continuara, necesariamente sería en nuevos términos. Uno de esos nuevos términos, cualquiera que sea la contraparte, debe ser la transparencia. El otro, el carácter público”, indicó Sáenz.
Para Jarquín Anaya, el vicepresidente Maduro, al carecer de la fuerza del liderazgo de Chávez, tendrá la presión de hacer las cosas más ordenadas. Considera que las nuevas relaciones se harán en blanco y negro. Esto incluiría el aporte de Petronic y PDVSA y el acuerdo de pago a 25 años del 50 por ciento del valor del petróleo que envía Venezuela.
En ese sentido Jarquín plantea que Petronic tendrá que explicar por qué aporta solamente 45 millones de córdobas al Presupuesto General de la República cuando debería de entregar no menos de 750 millones de córdobas.
Sáenz considera que el Alba sin Chávez tendrá los días contados y por consiguiente ese apoyo económico no podrá continuar. Para Sáenz, a la fecha se maneja una cooperación muy personal entre Chávez y el inconstitucional presidente Daniel Ortega.
“Sin Chávez, lo primero que cambiaría es la política interna venezolana y, consecuentemente, la intensidad de la política externa. Los proyectos mesiánicos así son. Una vez que el mesías desaparece, se extingue o debilita también su proyecto”, señala Sáenz.
Jarquín opina que si bien el vicepresidente Nicolás Maduro tendrá un enfoque distinto, no hay que esperar cambios drásticos. Manifiesta que no moriría el Alba sin la presencia de Chávez, pues Venezuela no estaría dispuesta a perder su influencia en la región que se sustenta en ese organismo. Recordó que incluso Costa Rica está mostrando interés en formar parte del Alba, aún cuando tiene un enfoque distinto a las naciones que son cercanas a la política de Venezuela.
Poder del chavismo en riesgo
Por otro lado, el escenario interno de Venezuela será distinto, porque el vicepresidente Nicolás Maduro tendría que enfrentarse a una oposición organizada y que además posee un fuerte liderazgo.
Jarquín estima que Enrique Capriles no solo es fuerte por el vigor de su juventud sino porque no se opone por oponerse.
Por su parte, Sáenz indica que Chávez es un personaje singular que logró establecer una conexión emocional con un sector importante de la sociedad venezolana y ese liderazgo —según él— no puede heredarse a Maduro.
Jarquín coincide y señala que el vacío de Chávez no podrá ser llenado por nadie. “(Chávez ) es un hombre que ha cautivado. Maduro tendrá sus méritos pero va encontrarse con una oposición consolidada y que tiene un liderazgo, a Capriles”, expresó.
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