“Cuando esto se desvirtúa pierde su riqueza más onda, hemos visto en la Gritería que la gente ya no va a ciertas celebraciones movidos por la fe, sino por el interés. Yo escuché a una señora que dijo ‘no vengo por la Virgen, sino por lo que me van a dar’, eso es doloroso”, dijo Báez.
El obispo agregó que la Purísima no es para repartir la canasta básica y dar limosnas e hizo un llamado al Gobierno o a cualquier institución a respetar al máximo las fiestas religiosas que no son para ganar adeptos, sino un gesto hermoso de compartir.
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Gloria Picón Duarte
La sociedad nicaragüense se ha caracterizado por el irrespeto a la institucionalidad y a la democracia, dijo monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, después de recibir ayer un reconocimiento promotor distinguido de Derechos Humanos de parte de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH).
Monseñor Báez señaló que ciertamente un gobierno democrático no asegura automáticamente el respeto a los derechos humanos, pero una sólida institucionalidad y el respeto a la libertad de expresión y a la libertad popular expresada en comicios libres y transparente sí propician ese respeto.
“Es doloroso tener que ver que en nuestro país hay todavía un largo camino que hacer en este sentido, la monopolización de los medios de comunicación, el despido masivo de los trabajadores estatales por razones políticas, la manipulación populista con fines de propaganda ideológica que se hace a partir de la situación de pobreza de la gente, la impunidad de delitos cometidos por personas ligadas a los grupos de poder y como obispo puedo recordar con dolor el cruel asesinato del padre Marlon Pupiro”, enfatizó Báez.
Monseñor también hizo énfasis en la indiferencia de la Policía ante la violencia de la que han sido víctimas grupos que muestran su desacuerdo ante la gestión gubernamental y lamentó el “doloroso desenlace” de las elecciones municipales que dejaron muertos en algunos municipios, lo que a su juicio muestra que hay mucho que recorrer en materia de derechos humanos.
El religioso señaló que “es necesario reconstruir Nicaragua empezando por los cimientos y esos son el respeto a los derechos del hombre tanto a los que están ligados a su dimensión material y económica como a los que están ligados a la espiritualidad”.
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