Vladimir Vásquez
A más de un año del crimen contra el sacerdote del municipio La Concepción, Marlon Ernesto Pupiro, uno de los representantes de la Iglesia católica, por primera vez señala claramente que la muerte del clérigo tuvo razones políticas.
Monseñor Miguel Mántica dijo que el “crimen fue político” y que luego de la conformación de una comisión para analizar el caso se encontraron con una “serie de testigos silenciados”.
Dichos testigos no brindaron la información necesaria para aclarar la muerte de Pupiro por temor a perder sus vidas. En declaraciones a Canal 12, Mántica aseguró que el proceso judicial no fue transparente.
“Todo se hizo por arte de magia”, lamentó monseñor Mántica al ser consultado sobre las investigaciones que realizó la Policía Nacional.
Según explicó, durante los interrogatorios que realizaron con la comisión conformada, encontraron “que se iba desenmarañando la verdad”, pero tuvieron que desistir por el temor de los testigos de poner en peligro sus vidas.
“Eran alrededor de seis o siete testigos; testigos a todos lo niveles”, según Mántica, que tenían información que no coincidía con los resultados finales emitidos por las autoridades policiales y que llevaron a la condena de Yazker Blandón como autor del crimen.
“Algunos (testigos) mencionaron amenazas de muerte” y explicó que no podían “empujar” a una persona a decir algo que podía poner en peligro su vida.
Caso Pupiro cerrado
El cadáver del padre Marlon Ernesto Pupiro fue encontrado la mañana del 23 de agosto del 2011 en el kilómetro 16 Carretera Vieja a León en un basurero.
Él había desaparecido desde el 20 de agosto y hasta ese momento se desconocían los motivos por los cuales fue asesinado.
El 28 de agosto la Policía Nacional capturó a Blandón, autor del crimen y cuya motivación fue el robo, según las investigaciones.
Blandón fue condenado a 30 años de cárcel tras la confesión del crimen y el caso fue cerrado a pesar de la inconformidad de los feligreses y los líderes de la Iglesia católica que pedían aclarar las dudas sobre el caso.
Pobladores inconformes
Los habitantes de La Concepción, Masaya, mostraron su desacuerdo con las investigaciones policiales que indicaban que el sacerdote estuvo “consumiendo” en el Centro Recreativo La Borgoña la noche de su desaparición.
Algunos pobladores manifestaron que esa percepción del padre que quería dar la Policía tenía el único fin de crear una imagen negativa sobre la Iglesia católica.
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