Violaciones a los derechos humanos en Nicaragua

El Día de los Derechos Humanos se conmemora este año en Nicaragua de manera penosa, porque otra vez su violación se ha convertido en práctica gubernamental y política oficial no declarada.

La conmemoración mundial del Día de los Derechos Humanos fue establecida por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de cada año, porque en un día como este, en 1948, fue proclamada la Declaración Universal de Derechos Humanos, en París, Francia. Pero también para animar la lucha por la defensa de los derechos humanos y recordar a los gobernantes su obligación de respetarlos.

De manera que este año, la conmemoración en Nicaragua del Día de los Derechos Humanos tiene que ser ante todo para expresar solidaridad con las víctimas de las violaciones gubernamentales de los derechos humanos y para exigir la restitución de su vigencia y respeto. Hace apenas unos días, a fines de noviembre recién pasado, ciudadanos de Nueva Guinea, incluyendo mujeres y entre ellas una menor de edad, denunciaron el maltrato físico y hasta los manoseos sexuales de los que fueron víctimas por parte de miembros de la Policía, cuando fueron encarceladas durante la represión contra las protestas por el fraude electoral del 4 de noviembre.

Cabe recordar que los atropellos gubernamentales a los derechos humanos desaparecieron en el país durante el ciclo de gobiernos democráticos, de 1990 a 2006, pero regresaron abruptamente a partir de enero de 2007 con la restauración del régimen de Daniel Ortega . En los archivos de los organismos nacionales de defensa de los derechos humanos abundan las denuncias debidamente documentadas, de las violaciones a los derechos humanos que se han cometido bajo el nuevo régimen de Daniel Ortega, que van desde los despidos masivos en el Estado por razones políticas y el no pago de las indemnizaciones laborales, hasta el asesinato de ciudadanos opositores en El Carrizo porque protestaron contra el fraude electoral de 2011, pasando por la violación sexual de una menor de edad con discapacidad por policías encargados de proteger la casa de habitación y de gobierno de Daniel Ortega.

Los atropellos contra las personas que se manifiestan contra los abusos gubernamentales, por un lado, y las dádivas populistas por medio de programas como el bono solidario y las reparticiones de alimentos, demuestran que el Gobierno orteguista está aplicando la estrategia del garrote y la zanahoria para tratar de consolidarse y perpetuarse en el poder. Se quiere dominar a la población por medio del halago y del miedo. De esa manera vergonzosa, primitiva y brutal, es como se construyen los sistemas autoritarios de gobierno.

De manera que la defensa de los derechos humanos y la denuncia de sus violaciones, es un componente muy importante e indispensable de la lucha por la libertad y el restablecimiento de las instituciones y normas de gobierno democráticas en Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. Nicasio
    Hace 14 años

    Consumamos lo que aceptamos.

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