De la Moncloa a Chapultepec

Editorial: De la Moncloa a Chapultepec

El primer acto de gobierno importante del nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien tomó posesión el 1 de diciembre después de ganar la elección presidencial como candidato del partido opositor PRI, ha sido la suscripción de un pacto político con los dos principales partidos opositores de México, el Partido de Acción Nacional (PAN), de derecha, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda.

Este acuerdo político del que solo ha quedado fuera, por autoexclusión, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que lidera el radical de izquierda Andrés López Obrador, ha sido denominado Pacto de Chapultepec porque se suscribió en el emblemático castillo del Bosque de Chapultepec, en Ciudad México, construido en la época de la colonia española como residencia veraniega del Virrey de Nueva España. En ese mismo castillo fue proclamada, en 1994, la Declaración de Chapultepec de la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión.

Por su importancia el pacto de Chapultepec ha sido comparado con el Pacto de la Moncloa, suscrito por los partidos políticos de España el 25 de octubre de 1977 para iniciar y dar estabilidad a la transición a la democracia, al final de la dictadura franquista. En realidad, aunque los pactos de la Moncloa y de Chapultepec no son exactamente iguales debido a las diferencias históricas, culturales, económicas y políticas entre España y México, sin embargo ambos constituyen una ejemplar demostración de madurez y responsabilidad política, del Gobierno y la oposición, en aras de resolver los grandes problemas sociales y procurar el desarrollo y la prosperidad nacional.

El pacto de Chapultepec comprende 105 compromisos agrupados en cinco grandes ámbitos políticos, económicos y sociales. Su objetivo, según el nuevo mandatario mexicano Enrique Peña Nieto, es transitar del sufragio efectivo al gobierno eficaz y comenzar una nueva etapa, más avanzada, de la vida democrática de México. O sea que mientras el Pacto de la Moncloa fue para iniciar la transición democrática de España, el Pacto de Chapultepec es para reimpulsar el proceso democrático de México, el cual comenzó de hecho en el año 2000 cuando el PRI puso fin a su “dictadura perfecta” al reconocer su derrota electoral y entregar el poder a la oposición.

Ahora lo que se busca es fortalecer la democracia mexicana y relanzar a México mediante un acuerdo político entre Gobierno y oposición, el cual, precisamente por ser democrático no debe menoscabar la independencia de los partidos opositores ni condicionar su ejercicio crítico hacia el nuevo gobierno.

El pacto de Chapultepec en el México de 2012 es, como el pacto de la Moncloa en la España de 1977, un acuerdo político cuya ejemplaridad se basa en que ha sido acordado de modo transparente, en función del interés nacional y con el fin de fortalecer la democracia. Esto es una magnífica lección para Nicaragua, donde, salvo raras excepciones, los políticos pactan solo para que caudillos y camarillas partidistas corruptas se repartan el botín del Estado, para impedir la democracia o erosionarla y para oxigenar o establecer una dictadura.

COMENTARIOS

  1. Guillermo Goussen
    Hace 14 años

    Con este editorial uno se da cuenta de qué tan lejos están los estudiosos de mi país de la realidad mexicana: el señor Sánchez no sabe ni juco de lo que significa este «pacto» sacado de la manga mientras EPN reprimía al sector pensante de la sociedad. Todo indica que el PRI compró al PRD junto con su aliado ya aceptado, el PAN, para darle en la madre al movimiento que lidera AMLO -MORENA-, quien no es un radical de izquierda (en México hace muchos años la izquierda dijo basta en Chiapas

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