Según White, antes que atacar múltiples objetivos, “se debe simplemente atacar objetivos estratégicos importantes, como las redes de comunicación y de comando del ejército sirio”, para impedir que el ejército utilice armas químicas y combata a la oposición.
[/doap_box][doap_box title=»75,000″ box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
Washington/AFP
Una operación militar para destruir las armas químicas del régimen implicaría incursiones aéreas y el envío de fuerzas especiales aunque sería riesgosa y sin garantía de éxito debido a la posible diseminación de armas, según expertos.
La comunidad internacional teme que el régimen de Bachar al-Asad termine haciendo lo irreparable. Y peor aún que los obuses y cohetes cargados de gas sarín o gas mostaza caigan en la manos de grupos extremistas.
El bombardeo aéreo de los centros de producción y almacenamiento conocidos podría “liberar sustancias químicas en la atmósfera”, y no destruir todas las municiones, señala Michael Eisenstadt, del Instituto Washington para la Política del Medio Oriente.
El acceso a ciertos sitios podría ser bloqueado por el bombardeo de la entrada de los búnker y al minado de los alrededores, usando bombas de racimo, opinó Eisenstadt.
“Es difícil imaginar un escenario viable sin enviar hombres por tierra”, dijo David Hartwell, de IHS Jane. Esta opción implicaría una cobertura aérea para eliminar las defensas antiaéreas sirias con el objetivo de facilitar el avance de los soldados y permitir vuelos de reconocimiento, coinciden los expertos.
“Una de las opciones más viables es que Estados Unidos brinde capacitación y asistencia a ejércitos de países de la región” que intervendrían, dijo David Hartwell, citando a Turquía y Jordania.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A