Fátima Arellano
Desde niños se nos ha inculcado que no hay mejor lugar como el hogar y que nuestra casa es la propiedad más preciada. Tan cierto es, que cuando crecemos esas enseñanzas adquieren más valor y también más compromiso, sobre todo cuando anhelamos independencia.
Adquirir una casa no es imposible, pero sí requiere una evaluación a profundidad, ya que antes de considerarse un gasto, es una inversión de muchos años.
La arquitecta Lucía Montalván Yrigoyen, copropietaria de Cermont Arquitectos, recomienda considerar ciertos factores de mucha importancia. El primero es el presupuesto. Hay que analizar cuánto dinero se dispone para comprar una casa, la cual por lo general se adquiere a través de un financiamiento otorgado por los bancos por 15 o 20 años aproximadamente.
“Debemos ser conscientes de la realidad. No podemos adquirir una deuda sin antes evaluar hasta dónde podemos dar prima y en cuánto quedaría la cuota específica. Hay que considerar el porcentaje de prima que el banco solicita y los puntos de cierre del monto a financiar que aproximadamente es de un 3 por ciento. Una vez que tengamos definido eso, podemos proceder a buscar y elegir, preferiblemente dentro de las urbanizaciones de mayor prestigio”, explica la arquitecta.
El segundo factor es la ubicación. Es importante conocer la zona e investigar quiénes son las personas que están vendiendo, cuáles son sus antecedentes y si cuentan con respaldo.
El tercer factor consiste en ver tanto el tamaño, como los estilos y diseños de las casas.
“La tendencia actual nos exige ser eficientes en el espacio y también funcionales, porque los pasillos son una pérdida de espacios. Toda persona debe comprobar si la casa permite ampliación”, asegura la arquitecta Montalván.
Por su parte, el arquitecto Alberto Martínez, director general adjunto de Iberoamericana de Inversiones (Ibasa), recomienda supervisar el trabajo que se solicita, sobre todo cuando se compra sobre plano.
“Hay que chequear que el material que se está usando sea el correcto. Si compran sobre planos, hagan modificaciones que no alteren lo estructural para que los costos no aumenten. Si se inclinan más por una casa ya construida, que sea la que mejor se adecue a su personalidad”, sugiere.
Tanto Cermont como Ibasa ofrecen una variedad de proyectos para diversos segmentos del mercado. Actualmente, Cermont está desarrollando un proyecto en Chinandega con casas que oscilan desde los 34 mil dólares hasta más de 200 mil dólares con todo y terreno. De acuerdo con la arquitecta Montalván, los diseños que ofrecen son contemporáneos, variando el tamaño de la vivienda, el acabado y el sistema constructivo, pero manteniendo la calidad que los caracteriza.
Ibasa está ejecutando dos proyectos: Colinas de Santa Cruz y Vista de Esquipulas.
El arquitecto Martínez explica que la filosofía del proyecto de Colinas de Santa Cruz es crear una imagen de bosques naturales, respetando la vegetación dentro del centro urbano.
“Para nosotros es muy importante ofrecer tranquilidad, comodidad, paisajes naturales y ante todo privacidad. Las casas dependen mucho del lote. Hay unas de 80 mil dólares, hasta los 200 mil o 300 mil dólares”.
Vista de Esquipulas tiene un precio menor, pero con la misma calidad, afirma el arquitecto Martínez. “Cuenta con los mismos estándares de calidad, cambiamos o modificamos el lujo, los acabados, pero no la calidad”.
Ibasa cuenta con la facilidad de personalizar el diseño de la casa que el cliente desea, aunque se inclinen más por los diseños clásicos, modernos y mediterráneos.
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