Antorcha encendida

Con la encendida de la antorcha siempre se inician los juegos olímpicos del mundo. Este ritual es toda una solemnidad, que hacen brillar los ojos y el corazón temblar, pero cuando termina la competencia deja de ser noticia, los atletas se van para sus casas y la antorcha olímpica se apaga, para ser encendida nuevamente en los próximos juegos.

En el camino de la fe, la luz no se apaga, porque la luz es Jesús, la antorcha que guía nuestros pasos al andar. Consciente de esa realidad y guiado por el Espíritu Santo, el obispo de la Diócesis de Juigalpa, monseñor René Sándigo Jirón, en la asamblea diocesana del 15 de noviembre, celebrada con delegados de la palabra, en el centro pastoral San Martín de Porres, en Juigalpa, encendió la antorcha, pero no olímpica, sino la antorcha que recorrerá todas las parroquias de Chontales y Río San Juan, anunciando el 2013, como el año de la fe, vivida con alegría y de muchas misiones parroquiales.

Ante más de 500 líderes, monseñor encendió la antorcha, luego todos los asistentes, encendieron una candela, tomando la llama de la antorcha, para pedir a Dios que así como se enciende la antorcha, se encienda nuestra fe y compromiso de servir a los más necesitados. Vi luz brillar en las manos de los asistentes, y sus ojos reflejando la luz que tenían en sus manos, la luz de la fe.

Mientras encendía la antorcha, el obispo de Juigalpa y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, dio a conocer el lema de este año en Chontales y Río San Juan: “Vive… la alegría de la fe”, esta consigna será la antorcha que iluminara la pastoral diocesana del año 2013, el sol que hace ver claro las realidades oscuras de la vida.

El lema nos invita como nicaragüenses a enfrentar con alegría de fe cualquier tipo de dificultades: económicas, enfermedades, incomprensiones, familias destruidas por la migración y el alcoholismo, todas estas realidades hay que vivirlas con esperanza. Vivir la alegría de la fe, es saber que no estamos solos, que Jesús, que ilumina al mundo, nos cubrirá siempre con su luz. Esa luz la encontramos en la palabra de Dios y en especial en la Eucaristía.

En Nicaragua muchas personas viven sin luz en sus vidas, no se les ve alegría, ni ganas de luchar en la vida. La fe se les ve apagada, viviendo un ateísmo teórico y práctico. Han perdido las razones para luchar y la fuerza de voluntad para emprender una nueva estrategia de lucha.

En los debates públicos sobre los diversos temas, todo mundo busca como defender sus argumentos aunque estén equivocados, pierden la luz de la razón. En todos estos escenarios hay que encender la fe. Sin duda alguna nuestros obispos siempre buscan como llevar la luz de Dios donde no la hay.

Que esa antorcha encendida por monseñor René Sándigo Jirón, simbolizando la luz del Señor en nuestras vidas, encienda en cada corazón el deseo de servir a los más pobres de nuestra patria. Virgen iluminada de Cuapa, ilumina nuestra patria con la luz de la verdad de tu Hijo Jesús. El autor es párroco de Cuapa.

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