Yelba Clarissa Berrios Molieri
Alguna vez tuvimos que soldar el fuego
decolorar uvas
comernos un cántaro sin almendras
lamer la vastedad de un bosque umbrío y peinarlo
tuve yo que morder los escándalos de mi boca
ver al sol donarnos rayos de clorofila mielados y aromatizados
para enraizarnos inamovibles en Edén privado
que perseguir latidos mientras se recuperaba el corazón
recordar el primigenio amor con que se miraron nuestros ojos
jugueteando a mordernos las pestañas
jurar con una sonrisa en cruz que ya el pasado pereció a
martillazos
que de hachazos herí a una esmeralda
de profundísimos jardines
y de su honda cortadura borbotaron las mareas verdes
de donde se forjó nuestra esperanza
que después de habernos chamuscado en la hoguera y resurrectas
las carnes
vomitamos fuentes de agua purificada
oro probado desnudo de brasas
salpicamos salivas de amores musitados
en gerúndicas amancias
vestidos de carne en las solapas de la luz.
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