Gloria Picón Duarte
A criterio de la doctora Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), lo que se percibe después de las pasadas elecciones es un ambiente de incertidumbre, en cuanto a los retos que enfrenta la clase política, ya que la oposición ha perdido fuerza frente a la población.
“No veo una propuesta consistente, no veo un empeño, me preocupa muchísimo que muchos de los discursos que se están impulsando sigan girando alrededor de las elecciones y pensando en cambiar el Consejo Supremo Electoral como que fuera esa la solución”, afirma Núñez.
Núñez señala que sin ánimos de dar recetas ella cree que lo que hay que buscar es que la gente se apropie de la situación y participe.
La especialista en derechos humanos recuerda que este año ha estado marcado por una serie de protestas de diversos sectores, como transporte, comerciantes, productores, reclamos por agua, luz, incluso las inconformidades políticas dentro del mismo Frente Sandinista, pero que no se pudo aglutinar ese descontento y encausarlo en una demanda que nos afecta a todos.
Mientras tanto, Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), señala que el reto para rescatar la democracia en el país no es solo para la clase política sino para la ciudadanía en general que debe unirse alrededor de un plan de nación y no de un caudillo.
Para Carmona el cambio radical del CSE es el meollo del asunto, por lo cual considera que hay que concentrar esfuerzos para hacer un cambio radical.
“Creemos que ahí deben enfocarse los esfuerzos, porque cualquier otro esfuerzo va a ser en vano y no estaríamos contribuyendo a rescatar la democracia, es ahí la podredumbre”, dijo Carmona.
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