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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

Cartas al Director

Estrategias ante fallo de  La Haya

Cuando se conoció el fallo de la Corte Internacional de La Haya el pueblo en general reaccionó contento, aun sin conocer de manera detallada la historia del caso, pues se había hecho justicia. En cambio los juristas expertos en la materia brindaron amablemente innumerables declaraciones, con grandes sonrisas en sus expresiones, las cuales más que aportar una transición seria, tranquila, y responsable provocaron reacciones negativas por parte del gobierno de Colombia.

Analizando lo anterior considero que no se preparó una estrategia adecuada para abordar los diferentes escenarios que podría provocar el fallo, aunque los resultados que se dieron ya se comentaban como una posibilidad.

Una estrategia podría haber sido la de que Nicaragua aceptaba el fallo, pero que no estaba de acuerdo que las islas que están en su plataforma continental y que siempre le han pertenecido, le fueran asignadas por la Corte a Colombia. Como era de esperar Colombia se hubiera centrado en defender el posicionamiento de ellas y no estar tomando actitudes de aceptar o no el fallo o negociar con Nicaragua, siempre a favor de Colombia la ejecución del mismo.

Los juristas triunfalistas ante la actitud de Colombia, más bien están recomendando utilizar los organismos internacionales para que Colombia se pronuncie de una vez que acepta el fallo incondicionalmente.

Colombia sabe que salieron favorecidos con todo un archipiélago en territorio nicaragüense, pero quieren hacer política con el caso para distraer problemas internos, lo cual es ayudado por personas nicaragüenses que solo apelan a los argumentos legales sin una lógica que haga entender que la Corte utilizó el sistema ganar-ganar, no obstante Nicaragua aunque acepte el fallo siempre debe indicar que no está contenta, pues su territorio quedó incompleto.

Juan Ramón Castillo Barreto

La celebración del fallo

La plaza de la República en Managua fue preparada de emergencia para celebrar el fallo del Tribunal Internacional de La Haya, que el pasado 19 de noviembre nos regresó parte de nuestro mar territorial, el que por muchas décadas lo administraron los hermanos colombianos. El presidente inconstitucional Daniel Ortega invitó a esta celebración a los expresidentes Violeta Chamorro, representada por Antonio Lacayo; al doctor Arnoldo Alemán y al ingeniero Enrique Bolaños; también presidieron este acto oficial los cancilleres de esos gobiernos. Llamó la atención la imponente fila de banderas del partido gobernante que ondeaban al fondo de la tarima y nos recordaba las celebraciones de Adolfo Hitler en la Alemania nazi.

Ortega dirigió un buen discurso ante los miles de invitados especiales, —las Fuerzas Armadas y funcionarios del Gobierno—, que fue transmitido en vivo por una obligatoria cadena de radio y televisión, y dijo: “Los nicaragüenses éramos rehenes en nuestro propio territorio. Esperamos que este tipo de tensiones no se nos vuelvan a presentar. Las batallas las libramos con la ley en la mano”.

Los nicaragüenses necesitamos un discurso para la exportación y tenemos otro para el consumo interno, pues seguimos siendo rehenes de una mafia política que tiene al país entre los más pobres y corruptos de América. También vivimos tensionados porque en cualquier momento un sicario de la mafia nos puede asesinar, la Policía detiene al asesino confeso y un juez corrupto lo deja libre porque padece de estrés carcelario. Los demócratas libramos nuestras batallas amparados en las leyes y la Constitución en la mano, pero el dictador las usa como papel higiénico. Cuando Nicaragua vuelva a ser República la palabra del Señor se cumplirá; “La justicia enaltece a la nación”. Proverbios 16:1

Leopoldo Villalta López, Matagalpa

“Con los mismos cascos”

Cuentan que durante la fiesta de graduación de abogado, un distinguido joven de la sociedad leonesa fue invitado de honor del rector de la UNAN-León de la época del doctor Juan de Dios Vanegas. El joven, quien no se había distinguido como estudiante, había pasado al fin tras varias oportunidades el examen general privado. Durante el opíparo banquete comenzaron los brindis de los comensales con finos licores, distinguiéndose el de un gran orador, quien con voz estentórea se deshizo en alabanzas para con el joven y la familia concluyendo su intervención con las siguientes palabras: “Y ojalá que este joven siga los mismos pasos de su padre” a lo que el doctor Vanegas en voz muy baja complementó: “Y con los mismos cascos”.    Traigo esta historia a colación en relación con los gobernantes actuales: Parece ser que en Nicaragua los políticos no aprenden del pasado, tal vez porque no lo estudian o no lo entienden, tal vez porque no les importa el futuro del país. Vemos sin embargo cómo se empeñan en destruir la institucionalidad de Nicaragua.

Pero esto no es nuevo, desde la formación de las Provincias Unidas de Centroamérica hemos visto cómo la clase política se organiza y trabaja en persecución de sus intereses personales, la Constitución es sometida al caudillo de turno, quien modifica a su antojo el artículo sobre la no reelección presidencial, ocasionando divisiones, exilios, exclusiones, guerras, hambre, migraciones, pérdidas de territorio, invasiones extranjeras, muerte y sobre todo pérdida de valores. Así que hoy en día irremediablemente el partido de gobierno al mando de la familia Ortega-Murillo, a pesar de la historia reciente de Nicaragua y con un discurso socialista, cristiano y solidario, nos lleva nuevamente hacia una confrontación entre hermanos, vemos cómo tras cada elección los espacios democráticos se cierran y las denuncias del fraude aumentan, los ánimos se caldean, los muertos se incrementan, así que con toda la parafernalia que tienen los discursos rosa de la compañera Rosario Murillo seguirán gobernando como decía el doctor Vanegas: “con los mismos cascos”.

David Sampson Vanegas, ingeniero

Pensiones de gracia para deportistas

A través de este Diario hago un llamado humanitario a los señores diputados de las dos bancadas políticas, así como a funcionarios del Instituto Nicaragüense de Deportes, a fin de que apoyen la solicitud de pensión de gracia para dos grandes figuras del deporte nacional: el expugilista Adolfo Méndez, gloria del deporte, y al estelar lanzador Julio César Moya, quien se encuentra postrado en una humilde vivienda en Malpaisillo, municipio del departamento de León.

Adolfo Méndez, quien lució sus mejores “garras” en el mundo del boxeo, vive en el municipio de La Paz Centro del mismo departamento occidental del país, en lamentables condiciones, sin que alguna persona o personaje de los medios deportivos haga algo por ellos, lo cual es lamentable, ya que ambos “nos dieron múltiples espectáculos deportivos, tanto en el campo del beisbol como en los cuadriláteros”. Sus expedientes deportivos están en manos del diputado Agustín Jarquín Anaya.

Para el regocijo de nuestros conciudadanos Moya y Méndez fueron reconocidos por la afición nacional por sus dotes de grandes del deporte y la actual situación de ellos merece mejor suerte. Ellos están en el Salón de la Fama nicaragüense.

Una pensión de gracia sería un reconocimiento del Gobierno a dos hijos de Nicaragua que dieron brillo al deporte, cada uno en su plaza deportiva. ¿Qué les cuesta hacer el proceso de formación de esa moción?

Humberto Doña Delgado, exministro de Juventud y Deportes

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