EL CAIRO/AFP
El presidente egipcio Mohamed Mursi, exresponsable de los Hermanos Musulmanes, y electo en junio, blindó ayer sus plenos poderes ejecutivo y legislativo, al ordenar que todas sus decisiones sean definitivas e inapelables ante la justicia hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución.
– Además, decidió que ninguna instancia judicial puede disolver la comisión encargada de redactar la futura Constitución, entidad criticada por liberales, laicos y la Iglesia copta.
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“El presidente puede tomar cualquier decisión o medida para proteger la revolución”, declaró el portavoz de la presidencia, Yaser Ali, quien leyó una “declaración constitucional” por televisión. Estas decisiones tienen por objetivo “limpiar las instituciones” y “destruir las infraestructuras del antiguo régimen”, refiriéndose a la época del presidente Hosni Mubarak, derrocado en febrero del 2011 por revuelta popular.
El opositor Mohammed ElBaradei, Premio Nobel de la Paz, manifestó en Twitter: “Hoy Mursi usurpó todos los poderes y se proclamó nuevo faraón de Egipto. Un enorme golpe asestado a la revolución que podría tener consecuencias espantosas”.
Con la nueva medida, Mursi solicitó “nuevas investigaciones y juicios” de los casos de asesinatos de manifestantes en la revuelta del 2011, lo que puede suponer una amenaza para algunos altos mandos militares o policiales, e incluso un nuevo proceso judicial para Mubarak, condenado a cadena perpetua.
Cientos de manifestantes enfurecidos se concentraron cerca de la plaza Tahrir para denunciar el anuncio del jefe del Estado. “No hicimos una revuelta para reemplazar a un dictador por otro”, expresó Jaled Ali.
A unos kilómetros de allí, cientos de manifestantes frente al Palacio de Justicia brindaban su apoyo a Mursi. “(Su) decisión permitirá hacer justicia a los mártires y obligar a los corruptos a rendir cuentas”, se congratuló Mahmud Sultan.
Heba Morayef, representante en El Cairo de la organización Human Rights Watch, expresó: “El problema fundamental que amenaza al Estado de Derecho y a un equilibrio democrático es dar inmunidad a todos sus decretos en espera de que haya una nueva Constitución”.
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