Carla Torres Solórzano
Hasta cuarenta horas en panga deben recorrer algunos pacientes con VIH para llegar a un centro asistencial y retirar sus tratamientos antirretrovirales en las regiones autónomas del país.
La falta de acceso a atención y medicinas en idioma nativo en la Costa Caribe fue uno de los principales planteamientos del Foro de la Sociedad Civil sobre el Marco Legislativo del VIH.
Marilyn Mora Salazar, coordinadora regional del proyecto Construyendo Alianzas de VIH en el Mundo Rural de Centroamérica, manifestó que en estas zonas las personas consideran que lo más importante es garantizar la alimentación y el tema de salud y VIH lo dejan en segundo plano.
“También por estigma y discriminación, los afectados se ven forzados a viajar a comunidades más remotas para que la gente no sepa que tienen VIH”, dijo Mora.
De igual forma dijo que la nueva ley toma en cuenta la participación de una persona indígena en la Comisión Nicaragüense del Sida (Conisida), pero excluye aspectos culturales de las comunidades indígenas y afrodescendientes.
“Se tiene que pensar en su cultura, cómo viven su sexualidad, para motivar que todas las políticas y leyes de VIH tengan aspectos interculturales para reconocer a las personas de estas zonas como sujetos de derechos”, apuntó Mora.
De igual forma Norwin Solano, asesor jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), manifestó que en las regiones autónomas el Estado puede encontrar en la Iglesia morava un gran aliado para incidir en los comunitarios y promover fidelidad y abstención, así como mecanismos de barrera como preservativos.
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