Por: Róger Almanza G.

Conocida en un inicio como calle del Gran Lago y luego como la calle de Nuestra Señora de Guadalupe, la actual calle La Calzada encierra el misterio de una ciudad, la más antigua y colonial de Centroamérica. Es quizá una de las calles más conocida de Nicaragua y sin lugar a dudas la más concurrida por turistas de todo el mundo. La Calzada espera paciente y atenta en un recorrido que no se perderá en la memoria, y está aquí, en Granada la Gran Sultana.
Son 580 metros de recorrido donde árboles y faroles que se encienden a las 6:00 de la tarde despiden al Sol que se oculta tras la torre de la Catedral. Cada metro de la pedregosa calle vale la pena.
Actualmente un proyecto gubernamental con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) logrará ampliar La Calzada a más de 600 metros.
Pequeños bares, heladerías, panaderías, hospedajes modestos y hasta hoteles de lujo se ubican en La Calzada, un lugar donde el turista tiene decenas de opciones para alojarse, comer bien y divertirse.

La calle termina cerca del malecón de Granada, una vista al majestuoso lago de Nicaragua enamora a los visitantes que a pie o en coche llegan al lugar.
Históricamente La Calzada se le llamó de Norte a Sur como Atravesada y de oriente a poniente, en honor al Rey de España, Calle Real.
Pero antes de llegar al punto final de La Calzada, en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, fundada en la tercer década del siglo XVII y que ocupa el segundo lugar entre los templos de la ciudad, vale la pena sentarse en las mesas ubicadas en los andenes de la calle, ahí una plática, una risa, un cuento o buena música valdrá la pena para detenerse y admirar La Calzada.
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