Las elecciones primarias que se celebran hoy domingo en Honduras suponen el regreso a la primera línea política de Manuel Zelaya, el expresidente derrocado por un golpe de estado militar en junio del 2009, a través de un partido nuevo con el que espera romper el bipartidismo que ha gobernado a Honduras a través de los centenarios Partido Nacional y Liberal a lo largo de toda su historia y cerrar el período de inestabilidad política abierto por el golpe de estado.
Enrique Correa, jefe de la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo a The Associated Press: “No es una elección cualquiera sino la conclusión de un camino muy difícil buscando la normalidad democrática de Honduras y su reinserción con legitimidad en el sistema interamericano”.
Correa afirmó: “La reintegración del (expresidente) Zelaya al proceso electoral representa un cambio muy positivo para Honduras” y expresó su confianza en que el proceso “se desarrollará con normalidad, habrá un conteo rápido y podemos esperar que el resultado del domingo sea aceptado por todos los candidatos” porque, añadió, “son muchos los actores interesados en que así sea, que saben que esta elección está siendo observada por todo el mundo”.
El jefe de la misión de la OEA dijo que no ve indicios de que haya ningún fraude masivo en preparación, pero señaló dos problemas en el sistema electoral: “Que las mesas están formadas únicamente por representantes de los partidos y que los partidos distribuyan las tarjetas de identidad de los votantes”.
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