Josué Bravo
A lo largo de 160 kilómetros, personas que pretendían darle un uso comercial a la madera talaron 1,475 árboles de ochenta especies distintas para abrir la cuestionada carretera fronteriza paralela al río San Juan, informó el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).
El Sinac realizó una investigación en la carretera, tras denuncias de supuestos actos de corrupción que involucraban venta de madera talada de forma ilegal, sin control y con premura para realizar la polémica obra.
Aunque no mencionó nombres, el Sinac informó que denunció penalmente a presuntos responsables de la tala ilegal, cuya madera decomisada tras varios allanamientos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) servirá ahora para elaborar pupitres y materiales para escuelas de bajos recursos.
La tala indiscriminada generó daños ambientales y críticas de ambientalistas de Nicaragua y de Costa Rica, al derribar árboles como el almendro amarillo, protegido por ley por su peligro de extinción.
El almendro amarillo, un gigante de madera fina que puede alcanzar hasta sesenta metros de altura, fue una de las especies más afectadas.
Este árbol es el nido de la lapa verde, también protegida por Ley.
En julio pasado, el Tribunal Ambiental costarricense no encontró afectaciones en el nicaragüense río San Juan por el arrastre de sedimentos de esta obra, como lo denunció Nicaragua, pero sí en Costa Rica.
Los daños que confirmó la autoridad ambiental de San José fueron a causa de la “tala excesiva en varios tramos, afectación de humedales, cuerpos de agua y corredores biológicos”, en territorio costarricense.
El Ministerio de Ambiente, con ayuda de voluntarios, ha empezado a reforestar la ribera derecha del río San Juan, como parte de las labores de mitigación al daño provocado.
Hasta el momento los ticos han sembrado 26,570 árboles de especies en sectores fronterizos como Delta Costa Rica y Trinidad; Boca del Río San Carlos, Cureña y Remolinito y Boca Río Infiernillo, Tiricias, Mojón 2. En las labores participaron cerca de 2,000 voluntarios dirigidos por funcionarios del Ministerio de Ambiente, a lo largo de los 160 kilómetros de la trocha.
Entre las especies sembradas están sota caballo, cebo, cedro maría, roble sabana, pilón y espavel, botarrama, almendro, corteza amarilla, roble coral, laurel, malinche, cenízaro y gallinazo.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A