El problema de los hidrantes en Managua no es solo que pocos funcionan, sino que también hay descontrol por parte de Enacal con los mismos. Un niño se refresca con el chorro que sale del hidrante después de abrirlo cerca de las oficinas de Servicios del Gobierno (Servigob). Este derroche se vuelve grave cuando en otra calle de la capital es imposible sofocar un incendio, debido a la falta de un hidrante en buen estado.
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