Obama con discurso esperanzador
Bloomberg News/ AFP
El electorado sigue dividido. Los latinos, que garantizaron la reelección del presidente estadounidense, Barack Obama, ahora están pendientes de la gestión presidencial y Hillary Clinton reafirmó su retiro del Departamento de Estado en enero próximo.
El mandatario estadounidense obtuvo, además de la reelección, un Congreso de nuevo dividido y una recuperación económica aún precaria. Bajo este panorama, Obama regresó con su familia a la Casa Blanca, donde permanecerán los siguientes cuatro años.
La victoria del martes se concretó pese a que el electorado sigue dividido como si se tratara de dos tierras extranjeras, partido entre hombres y mujeres, blancos y minorías, ricos y pobres, jóvenes y viejos, mostraron las encuestas a boca de urna.
Este anuncio lo había hecho hace diez días y los nombres que se mencionan para ser los sucesores de Clinton en el Departamento de Estado son: el del excandidato demócrata a la presidencia John Kerry, y de la embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Susan Rice.
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El retrato de los votantes, que surge de la encuesta nacional, muestra una nación dividida demográfica, geográfica y culturalmente. Un ejemplo de esa separación fue el de los hispanos, que votaron en abrumadora mayoría por el presidente.
Obama mantuvo unida su base de apoyo porque ha hecho poco para irritar a sus seguidores, aun cuando estos sean menos entusiastas que hace cuatro años, dijo Terry Madonna, profesor de ciencias políticas y director de la encuesta de Franklin Marshall College de Lancaster, Pensilvania.
“Esto es una reedición”, dijo Madonna. “Se trata de la misma composición demográfica aunque los porcentajes varían un poco”.
En su discurso de victoria, Obama lanzó un mensaje de esperanza a los estadounidenses, a los que dijo que “lo mejor está aún por venir”, y aseguró que se siente más “inspirado” que nunca, y resuelto a lidiar con los problemas pendientes.
La amenaza de un masivo aumento de impuestos a partir de enero, la deuda, la reforma migratoria o la retirada de Afganistán, luce como interrogante en el horizonte.
BUSCARÁ SOLUCIONES BIPARTIDISTAS
Como hace cuatro años, Obama volverá a prestar juramento sin ni un minuto libre para desperdiciar.
El presidente no perdió efectivamente el tiempo y llamó a los líderes del Congreso, el republicano John Boehner en la Cámara y el demócrata Harry Reid en el Senado.
“El presidente reiteró su compromiso de encontrar soluciones bipartidistas”, aseguró el portavoz Jay Carney.
A corto plazo, la gran cuestión es si los republicanos darán finalmente su brazo a torcer y permitirán un acuerdo para que los impuestos no suban para la clase media a partir del 1 de enero, cuando vence el plazo de una medida adoptada bajo la presidencia de George W. Bush (2000-2008).
Obama quiere un aumento de impuestos a los más ricos para recortar el déficit, pero los republicanos que controlan la Cámara de Representantes se niegan.
PRESIDENTE TIENE SUS ASES BAJO LA MANGA
Obama tiene algunos ases en la manga: el Senado se mantiene con una corta mayoría demócrata, como en su primer mandato, y la coalición electoral que lo llevó al poder —hispanos, afroestadounidenses, mujeres y clase baja— sigue sólida y es además un indicio de cómo será Estados Unidos en el futuro.
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