Juan Vega Gonzales (*)
Es interesante plantear un paralelismo entre la salud de un ser humano con la salud financiera de una persona o país.
Si una persona no mantiene una dieta balanceada (consume demasiada grasa o azúcares) y no hace ejercicio; termina contrayendo o agravando problemas de salud más comunes como la obesidad, diabetes y los ataques cardiacos.
De igual manera, cuando un país tiene una burocracia excesiva (grasa/ colesterol altos) y tiene gastos superiores a sus ingresos (déficit público / obesidad estatal), termina sobre endeudándose y a la larga destruyendo el valor de su moneda y economía.
Cuando una persona no tiene la disciplina del ahorro (un plan de ejercicios), termina consumiendo más de lo que puede pagar con sus ingresos (exceso de azúcar o grasa) y lo que lo lleva a tomar cada vez mayor endeudamiento a niveles impagables (excesiva glucosa y colesterol en su sangre).
En un diagnóstico médico se analizan indicadores que determinan el nivel de peligrosidad de variables claves como el nivel de azúcar, colesterol, etc. En base al diagnóstico el médico prescribe al paciente el tratamiento correspondiente (dieta balanceada, ejercicio, medicina, etc.).
La salud financiera de un país se diagnostica evaluando indicadores como el déficit público (ingresos menos gastos del sector público), nivel de endeudamiento (deuda pública en relación al Producto Interno Bruto) y capacidad de generación producción e impuestos (ejercicio físico).
Diagnóstico según Egon von Greyerz, director de Matterhorn Asset Management (mayor grupo independiente de gestión de activos en Suiza): “Nunca antes en la historia estuvieron las naciones más grandes y poderosas al borde de una bancarrota El sistema financiero mundial está quebrado y solo se mantiene en pie gracias a valoraciones falsas de activos tóxicos de los bancos”.
La salud financiera de una persona se diagnostica evaluando su nivel de ahorro, cantidad de sus ingresos que destina mensualmente al pago de deudas y nivel de deudas que tiene en relación a su ingreso anual.
Cuando una persona ahorra menos del 10 por ciento y destina más del 35 por ciento de sus ingresos al pago de deudas o tiene deudas acumuladas mayores al ciento por ciento de su ingreso anual, atraviesa por una situación financiera delicada. Vale decir “colesterol y nivel de grasa” demasiado elevados.
Una dieta balanceada (disciplina de gastos y no endeudarse innecesariamente) y ejercicio diario (ahorro e inversión), le ayudarán a mantener una buena salud física y financiera.
(*) Director PROMIFIN [email protected]
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