Luis Eduardo Martínez M.
Nicaragua tendría que ser un país pujante, sin embargo, a criterio del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, el mayor problema que enfrenta el país “es ético moral” y repercute principalmente en la política que “está contaminando” a otras esferas.
Retomando parte de la Carta Pastoral que en ocasión de las elecciones municipales emitió la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Álvarez cuestionó la credibilidad del Consejo Supremo Electoral y el actuar de los partidos opositores.
Dijo que Nicaragua necesita la renovación de la clase política en todos los partidos y que “los grandes caudillos” dejen que emerjan los nuevos líderes sin contaminación.
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En el documento del 26 de septiembre pasado, la CEN criticó el estilo “autocrático y abusivo” de ejercer el poder en el país; recordó las denuncias de “actos fraudulentos” en los últimos procesos electorales y dejó a “cada persona” la decisión de ir a votar en los comicios del domingo próximo
la voluntad del poder
Álvarez dijo que personalmente ya tomó una decisión, sin embargo prefirió omitir si asistirá o no a las urnas porque “quiero respetar a mi gente en Matagalpa y no quiero inclinar la balanza a ningún lado en cuanto a que vayan o no a votar”.
“Que cada quien decida en su conciencia lo que le conviene más a Nicaragua y a su municipio”, dijo monseñor Álvarez, indicando que cada ciudadano debe reflexionar “en la confiabilidad o legalidad” del CSE “que hemos dicho, es el mismo árbitro de las elecciones municipales de 2008, de las nacionales del 2011, en las cuales fue señalado de actos serios de fraude y de irregularidad”.
“Lamentablemente se ha impuesto la voluntad de poder, de mantener a los mismos árbitros a toda costa. Claro, porque ahí vienen las negociaciones, ahí se dan las componendas, ahí se da quién ofrece más, quién da más, quién es el más adecuado para los intereses de los poderosos y entonces ahí están los árbitros electorales haciendo gala de su personalidad, haciendo gala de su autoridad, haciendo gala de sus declaraciones”, dijo el obispo.
descomposición moral
Después de presidir una misa campal previa a la inauguración del Instituto Nacional Eliseo Picado, el jerarca católico señaló que la política en el país “está siendo un reflejo, una prolongación, una proyección y una encarnación de la descomposición moral, porque se está llegando a tomar la política como un modo de vida, como un mercantilismo, como una manera de hacer dinero, como la forma o el medio para lograr mejores ganancias de pequeños grupos, de ambiciones personales”.
“Y entonces eso va haciendo que por un lado el poder y la autoridad se conciban como autocráticos y abusivos, como decimos los obispos (en la Carta Pastoral), con una concentración del poder desmedida, con la ambición de la perpetuación en el poder y eso hace que no sea la Ley la que rija a la sociedad, sino que sea el grupo de poder o la autoridad, el gusto o capricho de algunas personas que rijan sobre la Ley y la Constitución”, agregó monseñor Álvarez.
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