Los secretos de construir

Hace muchas, muchas lunas los abuelos de nuestros tatarabuelos edificaron casas de taquezal. Los más sabios, seguros de lo que hacían, arrancaron la madera del corazón de los árboles. Esa, la más densa, fue la que perduró, dice el ingeniero César Avilés. La calidad del material siempre ha sido crucial en los sistemas constructivos, desde el antiquísimo adobe hasta los modernos paneles de poroplás.

Después del terremoto de 1972 en Managua se empezaron a usar mejores sistemas de construcción. Incluso se crearon cartillas y un código.

Por Amalia del Cid

Hace muchas, muchas lunas los abuelos de nuestros tatarabuelos edificaron casas de taquezal. Los más sabios, seguros de lo que hacían, arrancaron la madera del corazón de los árboles. Esa, la más densa, fue la que perduró, dice el ingeniero César Avilés. La calidad del material siempre ha sido crucial en los sistemas constructivos, desde el antiquísimo adobe hasta los modernos paneles de poroplás.

Hoy día se utilizan materiales que permiten construcciones seguras, económicas, limpias y amigables con el medioambiente, señala Dickerson Arévalo, arquitecto de Holcim. Mientras menos madera se use, mejor, porque menos bosques mueren. De ahí que hayan aparecido sistemas como el de la mampostería reforzada, que por basarse en el empleo de varillas de acero, disminuye el uso de tablas para formaleta.

También se busca la rapidez, agrega Alejandro Pereira, ingeniero de Invercasa. Cuando van a comprar una vivienda, los clientes la quieren para ayer y no para pasado mañana. Por eso muchas urbanizadoras están usando los paneles de poliestireno (poroplás) y poliuretano (espuma) cuyo armado toma mucho menos tiempo que el de los bloques.

El material se adapta a la necesidad y al presupuesto. Siempre que cumplan con las normas de calidad, todos son buenos, pero no son buenos para todo. Si usted pertenece a una de esas 500 mil familias nicaragüenses que, según datos de la Cámara Urbanizadora de Nicaragua (Cadur), necesitan una vivienda, debe tomar en cuenta muchos aspectos para saber en qué tipo de casa desea y puede invertir.

“Se trata de conseguir una casa que al menos te dure hasta que la terminés de pagar”, señala la arquitecta Ivonne Castillo, de Invercasa. Ella prefiere el bloque (no artesanal), “un material muy estudiado y probado, que aísla el sonido y es muy duradero”.

No obstante, habrá quienes se inclinen por el poroplás, que es más ligero, pero requiere más mantenimiento que el bloque, o por la loseta, que es más práctica, pero menos estética.

Después del terremoto de 1972 en Managua se empezaron a usar mejores sistemas de construcción. Incluso se crearon cartillas y un código.

LA CALIDAD Y EL CERTIFICADO

Tras el terremoto del 31 de marzo de 1931, en Managua inició la euforia de la reconstrucción; sin embargo, no se puso mucha atención ni a los materiales ni a los diseños. Se continuó construyendo con adobe (masa de barro secada al sol) y taquezal (reglas de madera y lodo con zacate), apunta el ingeniero Raúl Amador Kühl.

Fue hasta el 23 de diciembre de 1972 que se aprendió la lección. Debido al sismo, unas 53 mil casas de la capital sufrieron daños totales o parciales, según documentos de la Alcaldía de Managua. Entonces el Gobierno y las empresas constructoras se preocuparon de verdad —cuenta Amador Kühl— y empezaron a usar materiales de mejor calidad: bloques de cemento y ladrillos de cuarterón enmarcados con concreto reforzado. Además, se escribieron las cartillas de construcción que aún se usan.

Cuarenta años después se puede afirmar que los materiales han avanzado mucho en cuanto a rapidez en la construcción, resistencia a la fuerza sísmica y durabilidad, apunta el ingeniero Pereira.

Sin embargo, hay más calidades que peces en el mar. ¿Cómo saber si se está adquiriendo buenos productos? Para alguien inexperto es imposible determinar a simple vista si un material sirve o no sirve, sentencia Avilés. Por eso, recomienda, si se puede, contratar a un ingeniero para que los elija. Además, siempre se tiene que exigir el certificado de calidad de lo que se está comprando. Cualquier ferretería que se precie de ser seria debe poder entregarlo.

Lo malo es que en Nicaragua no existe esa costumbre. “Nadie va a la ferretería y pide: Dame el certificado de calidad de esta varilla. Los proveedores nicaragüenses no saben qué es un certificado de calidad”, lamenta Pereira.

Al menos Alfonso Martínez, gerente de Operaciones de la empresa distribuidora de materiales de construcción Fetesa, sí lo sabe. “El certificado de calidad no debe ser un secreto de Estado. Están disponibles, hay gente que los pide, hay gente que no los pide. En las grandes construcciones todo es certificado”, manifiesta.

Al respecto, la recomendación de Amador Kühl es rotunda: pida el certificado de calidad, si no se lo quieren dar o no lo tienen es porque sencillamente le están vendiendo material que no es calificado. “Búsquese una ferretería seria, aunque sea un poquito más caro”.

En nuestro país hay laboratorios que tienen la misión de asegurarse de que los materiales cumplen con las normas internacionales y las establecidas por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) de Nicaragua. A ellos van a parar las muestras de los materiales cuando un ingeniero, incluso con un certificado en manos, tiene dudas respecto a su calidad.

En los edificios la masa debe estar distribuida equitativamente. En el terremoto de 1972 muchos fallaron debido a su mal diseño.

LA GRAN PREGUNTA 

¿Qué es más conveniente: construir o comprar la casa? A juicio de Avilés es mejor comprarla porque “ya sabés lo que te cuesta”. Claro, una vez que ya se ha comprobado que está bien construida. Para ello recomienda solicitar la hoja de cálculos a la urbanizadora y pedirle a un ingeniero que la estudie.

Si, en cambio, alguien decide construir, debe asegurarse de que dispone de personal de confianza y suficiente tiempo y dinero. “Si el presupuesto no da, corrés el riesgo de quedarte con el cascarón, no llegás ni a los ladrillos ni a los clósets”, advierte el ingeniero.

En cualquier caso, si se construye o se compra, Pereira considera que se debe tener presente lo siguiente: ¿Hacia dónde va? ¿qué tipo de casa quiere? ¿qué tipo de seguridad quiere para usted y su familia? ¿qué tipo de construcción desea? y ¿cuánto quiere que dure? En base a eso, deberá ajustar su tiempo y su presupuesto.

No pierda de vista la importancia de los materiales. A veces las casas tienen paredes externas de bloques, pero sus divisiones son de gypsum (yeso, en inglés). “Si las paredes son de gypsum se oye todo. Y si no es del verde, para la humedad, se te moja y se pudre. Tenés que fijarte bien. El gypsum es bueno, pero tiene menos durabilidad”, aconseja la arquitecta Castillo.

Una casa segura debe cumplir con todas las normas de una buena estructura, desde los cimientos hasta el techo. Y para que la estructura sea buena, los materiales también deben serlo.

El taquezal y el adobe funcionaron en su momento, señala Castillo. ¿Usarlos? Se puede. ¿Es lo correcto? No. Ahora hay mejores materiales y sistemas de construcción. El asunto es saber elegirlos.

En los edificios la masa debe estar distribuida equitativamente. En el terremoto de 1972 muchos fallaron debido a su mal diseño.

ARQUITECTURA VERDE

El movimiento “verde” ha impregnado la arquitectura. La tendencia global es construir viviendas que no tengan costo para el medioambiente. Existen las “earthships”, fabricadas a partir de material reciclado, casas en las que predomina la vegetación y estructuras redondeadas hechas a base de sacos rellenos de tierra.

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