Alejandro Pérez Fabbri

Día Nacional del Médico

“Primum non nocere” , literalmente significa primero no hacer daño, precepto médico escrito por Hipócrates, (Cos, c. 460 a.C.-Tesalia c. 370 a.C.) padre de la Medicina en su Corpus Hippocraticum.

Contemporáneo de Sócrates y Platón, ejerció durante el siglo de Pericles.

Este precepto expresa claramente en el texto Hipocrático original: “Juro por Apolo, Esculapio, Higías y Panacea, que he de observar el siguiente juramento: No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos”.

En ocasión del día del médico nicaragüense es vital reflexionar sobre la importancia que tienen hoy día las bases éticas de la medicina construidas en los valores hipocráticos.

Observemos cómo la ley natural escrita en el corazón del hombre —incluso antes de las epístolas de San Pablo— privilegia el respeto absoluto a la vida humana, el tajante rechazo al propósito maligno de matar mediante venenos -como constituye actualmente la eutanasia-, asimismo el oponerse firmemente a la brutal práctica del aborto.

“Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades, con la luz de la razón y el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política”, afirma SS Juan Pablo II en la Encíclica “Evangelium Vitae” .

Actualmente cientos de médicos generales y especialistas ejercemos la medicina en Nicaragua con acceso a diferentes tecnologías (laparoscopía y equipos modernos de imagenología), sin embargo el precepto “Primun non nocere” ha de iluminar nuestros pensamientos y decisiones clínicas asegurando eficacia con el menor riesgo posible.

Así lo practicó el insigne padre de la cirugía nicaragüense, doctor Luis Henry Debayle Pallais (1865-1938), cuyo natalicio fue seleccionado en III Congreso Médico Nacional y reconocido en La Gaceta No. 37 del 20 de febrero de 1950 para celebrar un día al año en que todos los médicos nicaragüenses sin excepción nos sintamos orgullosos de nuestra profesión y del servicio de alta calidad brindado a los pacientes.

El doctor Debayle estudió en Francia graduándose con los máximos honores, devolvió con creces sus conocimientos en beneficio de Nicaragua, introduciendo la antisepsia y la anestesia en la cirugía permitiendo realizar las grandes operaciones de la época como laparotomía abdominal y corrección de fracturas expuestas.

En 1901 fundó la Casa de Salud en León y la Gaceta Médica de Nicaragua (primera revista científica nacional). En 1910 se convierte miembro de la Academia Médica de París y del Club de Cirujanos de Rochester.

Gran amigo de nuestro poeta universal Rubén Darío. Dos insignes personalidades: el ilustre médico y el magno poeta.

Cada médico nicaragüense dedica su trabajo diario a brindar su mejor esfuerzo en procura de la salud de sus pacientes y proveer de mejor calidad de vida tanto en el campo como en la ciudad; en medio de las condiciones más difíciles pervive el espíritu hipocrático de intentar sanar las dolencias sin hacer daño… “Primun non nocere” … ¡Felicidades colegas! El autor es médico.

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