Edgard Rodríguez C.
La repentina ferocidad de los Tigres, que les permitió apear de la cima a los Medias Blancas y apartar del camino a los inspirados Atléticos se volvió más cruel aún ante los Yanquis, a quienes no dejó ni meter las manos y han avanzado a paso firme a la Serie Mundial.
Delmon Young, quien dinamizó el ataque y remolcó la carrera que le dolía a los Yanquis, fue nombrado Jugador Más Valioso de la serie.
Young cerró con .353, dos jonrones y seis remolques y fue factor clave de este regreso de Detroit a la Serie Mundial por primera vez desde el 2006. Su último título fue en 1984.
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En uno de los impulsos más espectaculares de los últimos tiempos, Detroit se apoyó en un picheo riguroso, una defensa segura y un ataque oportuno, para barrer la serie de cuatro partidos a los neoyorquinos y alzarse con el banderín de la Liga Americana.
Max Scherzer, quien completó el esfuerzo de una rotación que supo que la perfección no existe, pero que hizo de su búsqueda una aventura sensacional, sujetó a los Yanquis, mientras Jhonny Peralta y Miguel Cabrera, encabezaban el ataque rumbo a un triunfo 8-1.
Los Yanquis, con su orgullo socavado, apelaron como última esperanza al brazo de CC Sabathia, pero el ataque de los Tigres, que fue una mezcla de voluntad, precisión y potencia, no lo dejó asentarse y muy temprano le dejaron en claro que iba rumbo al sufrimiento.
Tras atacarlo con cañonazos de Omar Infante y Prince Fielder, Delmon Young impulsó la primera carrera, mientras Scherzer comenzaba a echar humo. Para el tercero, la ventaja se amplió a 2-0, cuando el chavalo Avisail García, impulsó a Fielder con otra anotación.
Lo peor para Sabathia llegó en el cuarto, cuando Cabrera y Peralta le metieron jonrones de dos carreras cada uno y el decente 2-0, se transformó en un lapidario 6-0, que hizo crecer más a Scherzer, mientras las 42,477 gargantas en el Comerica Park, gritaban hasta más no poder.
El bullpen de los Yanquis hizo lo que pudo para evitar mayor daño, pero eso era insuficiente debido al hermetismo de Scherzer, quien se fue en el sexto, tras ceder dos hits y una carrera, pero propinando 10 ponches, mientras Drew Smily y Phill Coke se encargaban del resto.
Los Tigres aún tenían más clavos que insertar en el ataúd de los Yanquis y lo hicieron a través de jonrones Peralta y Austin Jackson, con lo que quedó escrita la historia de la postemporada 2012.
Los Tigres saltaron al terreno a celebrar luego que Jayson Nix elevó a la inicial para el último out, mientras en el otro dogout, el rictus sufriente de Joe Girardi tenía una razón más para frustrarse.
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