Expectativas del diálogo

Los equipos negociadores del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llegaron ayer a Oslo para lanzar formalmente hoy un proceso de paz para poner fin a casi 50 años de conflicto armado.

Colombia negocia la paz

BOGOTÁ/AP/AFP/EFE

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600,000 personas han muerto desde que comenzó el conflicto armado en Colombia, según el gobierno.

15,000 personas han sido víctimas de desaparición forzada desde 1982 y 3.7 millones de desplazados internos, según registros de la ONU

1,754,275 hectáreas de tierra han sido reclamadas en más de 23,000 demandas. Un 38 por ciento de estas señalan a las FARC como responsables.

[/doap_box][doap_box title=»Crema y nata de las FARC » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, el número dos de las FARC y el rebelde con más peso en la mesa de negociación.

Estuvo a la sombra de los jefes históricos y tras la muerte de “Alfonso Cano”, sucesor de “Tirofijo”, su nombre sonaba como posible sucesor.
También destaca el ideólogo Juvenal Ricardo Ovidio Palmera, alias “Simón Trinidad”, cuya elección fue el primer desafío planteado al Gobierno ya que cumple una condena de 60 años en EE. UU. por secuestro. El guerrillero estudió Finanzas en Harvard y llegó a ser gerente de un banco colombiano antes de sumarse a las filas rebeldes en 1987.

Además, está la holandesa Tanja Nijmeijer, que se incorporó a la lista de negociadores a última hora.

[/doap_box][doap_box title=»El equipo soñado » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

El equipo negociador del gobierno lo lidera el exvicepresidente Humberto de la Calle (1994-1998), de quien consideran puede conciliar sin generar tensiones.

El retirado del Ejército Jorge Enrique Mora Rangel y el general retirado de la Policía Oscar Naranjo, quien participó en la operación “Jaque” en 2008, y en la operación Fénix, que acabó con la vida en Ecuador del número dos de la guerrilla, alias “Raúl Reyes” otorgan la visión del campo de batalla en el diálogo.

El filósofo Sergio Jaramillo, quien junto a Juan Manuel Santos, cuando el presidente fue titular de Defensa (2002-2010), forjaron los golpes más fuertes a las FARC. Y Luis Carlos Villegas, el representante de los empresarios y quien tuvo una hija secuestrada por las FARC.

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Los equipos negociadores del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llegaron ayer a Oslo para lanzar formalmente hoy un proceso de paz para poner fin a casi 50 años de conflicto armado.

El lanzamiento del proceso se hará en un hotel de Hurdal, al norte de Oslo, donde está prevista una conferencia de prensa a las 15H00 (13H00 GMT), informó el ministerio de Relaciones Exteriores noruego. Fuentes gubernamentales de Colombia informaron que el comienzo del primer encuentro, a puerta cerrada, entre ambas partes estaba programado para las 17H00 (15H00 GMT), en un lugar mantenido en secreto de las afueras de Oslo.

“Negociadores viajan con la esperanza de buenas noticias”, tituló ayer el diario El Tiempo de Colombia, mientras El Espectador escribió “Primera Escala”. Los principales diarios de Colombia dedicaron sus portadas a la partida hacia Oslo de los equipos negociadores. Mientras, en las calles de Bogotá, hay todo tipo de opiniones.

“Lo de la reunión de Oslo puede funcionar”, aseguró Jairo Vásquez, un instalador eléctrico de 50 años, quien no ocultó su optimismo sobre el proceso”.

Marco Antonio Fuentes, un empleado bancario de 47 años, opinó que en Oslo “hay personas más serias, coherentes y confiables, como es la comunidad internacional…”, aunque no está de acuerdo con que después de Oslo el proceso vuelva a La Habana porque “Cuba no es lugar donde se pueda negociar, no es que no haya garantías, sino que es un pueblo revolucionario”.

Edith Quintana, de 18 años y estudiante de ingeniería industrial respondió sorprendida: “¡Huy, sí, sí, claro ahora, Noruega!”, cuando se le preguntó si sabía qué pasaba en Oslo.

El exministro del Interior Fernando Londoño Hoyos (2002-2003), quien dirige el programa radial “La Hora de la Verdad”, y hace cinco meses fue víctima de un atentado con bomba en las calles de Bogotá y cuya autoría —no confirmada— apunta a las FARC, según las autoridades, considera los encuentros como un “espectáculo” y ha dicho que el gobierno está negociando con terroristas.

Jan Egeland, director para Europa de Human Rights Watch manifestó ayer: “Creo que están viajando tan lejos para mostrar que todo empieza en tierra neutral, imparcial y con un aura de seriedad con cierta distancia de todas las acciones y provocaciones de Colombia”.

Para Egeland el conflicto “es probablemente la mayor guerra, el mayor problema de derechos humanos, el mayor problema de desplazados, el mayor problema humanitario y el problema del mayor productor de drogas del hemisferio”.

El Gobierno y las FARC, que cuentan con 9,200 guerrilleros, según datos gubernamentales, asumieron el compromiso de entablar el diálogo el 26 de agosto en La Habana, mediante el llamado “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, que no incluye un alto al fuego, y que culminó seis meses de “conversaciones exploratorias” y secretas en Cuba.

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