Por: Fabián W. Waintal

A pesar de haberse criado en Australia, donde hoy vive con su esposo Keith Urban, Nicole Kidman en realidad nació el 20 de junio de 1967, en la misma hawaiana Honolulu donde también nació el presidente Barack Obama. Hoy, ganadora de un Óscar y siendo una de las mujeres más bellas de Hollywood, Kidman se reconoce y se admira por lo que ella misma ha logrado, además, acepta más los retos y no teme al fracaso.
::: ¿Es un verdadero desafío encontrar un personaje completamente diferente a la verdadera Nicole Kidman?
Eso es lo que me gusta. Siempre trato de conseguir cierto contraste y variedad. Yo me convertí en actriz, porque nací en un lugar muy particular del mundo y siempre quise ir a diferentes lugares. Desde que era muy jovencita solía hacerlo con mi imaginación, hasta que me di cuenta que realmente hay un trabajo que te permite viajar, transformándote en personas diferentes, explorando esas vidas diferentes. Eso es lo que amo tanto.
::: ¿Disfruta los riesgos en su carrera?
No me gustan que me digan que no puedo actuar en un género determinado ni puedo interpretar algún rol. Soy muy espontánea y no tiendo a analizar demasiado las cosas.
::: ¿Le tiene miedo al fracaso?
Yo estoy dispuesta a fracasar, porque quiero permitirme probar algo nuevo. Me encanta pisar lugares diferentes del mundo y es lo que todavía me da ganas de trabajar a mi edad.
::: Los monitores en un estudio de cine son como los espejos de una casa...

Los monitores están siempre en el estudio, pero yo nunca los miro. Casi nunca veo mis películas. Prefiero preparar mi trabajo en la intimidad, tomando las direcciones que mejor siente el director o directora. Esa es la relación que me gusta, la relación con el director de cine.
::: ¿Hasta qué punto influye su familia en la decisión por filmar una nueva película?
La verdad, es una decisión muy difícil.
::: ¿Fue difícil encontrar un balance entre su carrera y el cuidado de los hijos que tiene con Tom Cruise y Keith Urban?
Mi familia es mi prioridad. Tampoco se trata de buscar un balance. Lo importante es saber que eso está primero y si lo demás funciona, lo haré. Estoy mucho más dispuesta a dejar una película o cualquier proyecto que separarme de mi familia.
::: Las películas independientes se manejan con horarios más flexibles que las grandes producciones…
En estos días resulta muy extraño definir el cine independiente, además que está difícil también lograr buenos financiamientos. Cuando se tiene la suficiente suerte de hacerlas, ahí es donde yo también encuentro los roles más interesantes. Pero estas películas son muy difíciles de hacer, se necesita demasiada tenacidad del director. Es una constante batalla por todos los frentes, incluyendo el tiempo.
::: Este año volvió al círculo de los festivales de cine, empezando por la vuelta a Cannes con el estreno de dos películas tan diferentes como Hemingway & Gellhorn y The Paperboy …
Sí, fue maravilloso. Hacía seis o siete años que no había vuelto al Festival de Cannes. Y fue un honor que me hayan invitado otra vez.
::: La película The Paperboy costó alrededor de 12 millones de dólares y usted misma ha llegado a cobrar mucho más por otras películas…
El director ya me había dicho “Mira, no tenemos recursos económicos. Vas a tener que peinarte y maquillarte sola”. Y a mí me pareció bien. Ese mismo día me metí al baño, me puse un falso tostado de sol, con unas pestañas postizas y una peluca platinada… y así, me saqué fotos en posiciones provocativas para mandarlas por mensaje de texto al director Lee Daniels. Así fue como empezó todo, aunque no puedo decir lo que me dijo el director, cuando recibió mis fotos (risas), pero digamos que le gustó bastante. Ni siquiera tuvimos tiempo para ensayar. Solamente hicimos unas pruebas de maquillaje donde pude meterme en el personaje y hasta cuando me trajeron un par de zapatos blancos pedí que los ensuciaran para no verme bien. Desde ese entonces, empecé a vivir como el personaje de Charlotte.
::: ¿Cómo logró mantenerse todo el tiempo en el personaje, sin ser la estrella Nicole Kidman que todos conocen?
Necesitaba meterme en cierto lugar para interpretar un personaje donde no podía salirme demasiado para verme yo misma. Con John Cusack, nunca antes nos habíamos conocido como John y Nicole. Nos conocimos como los personajes. Y ayudó muchísimo con la actuación. Como actriz, hacía tiempo que yo venía buscando algo tan crudo y peligroso, en términos de actuación de este estilo.
::: ¿No se sintió incómoda en ciertas escenas osadas, como cuando tiene que orinar encima de Zac Efron?
En aquel momento no me sentí incómoda, aunque a lo mejor me sienta incómoda al ver la película. Pero así es la actuación. Mi trabajo es hacer lo que me pide un guión, sin censurarlo, sin juzgar en términos de lo que yo pueda pensar como Nicole Kidman. Es la única forma de interpretar la verdad.
::: ¿Hizo alguna investigación especial para encontrar la verdad de su personaje?
Me senté con otras cinco mujeres que también se enamoraron de otras personas que están en la cárcel. Me contaron historias que me sorprendieron por completo. Me dio pánico. Tanto miedo, que le dije al director mi temor de no ser tan real como esas mujeres. De alguna forma lo logramos. Nunca más tuve dudas.
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