Bloomberg news
Juan Ibarra, un cirujano de Caracas de 35 años, se prepara para emigrar después de que el presidente venezolano Hugo Chávez obtuvo otro mandato de seis años el 7 de octubre.
“No quiero irme pero, en resumidas cuentas, cada día el gobierno hace peligrar mi profesión”, dijo Ibarra, quien teme que Chávez pueda ampliar el control estatal sobre las clínicas y regular los salarios de los médicos. “No tengo más opción que empacar mis maletas y tenerlas listas”, afirma.
Chávez, que ha confiscado más de 1,000 empresas o sus activos desde que fue electo por primera vez en 1998, podría sentirse animado por esta victoria a impulsar más absorciones y controles de precios como los que han asustado a los inversores, dijo Bret Rosen, estratega de deuda latinoamericana en Standard Chartered Bank. También devaluará la moneda para aumentar los ingresos de las ventas petroleras y pagar el gasto preelectoral desenfrenado, alimentando la inflación. “Me cuesta pensar que habrá moderación en los próximos meses”, añadió. “El crecimiento bajará el año próximo después de que el gobierno gastó como loco para comprar la elección. Venezuela debe devaluar para tapar el déficit ya que el sector privado debilitado no está en condiciones de suavizar el aterrizaje”, apuntó.
Ibarra no es el único que analiza la posibilidad de irse. El tráfico en MeQuieroIr.com, un sitio de Internet venezolano que ofrece información a quienes quieren emigrar, se triplicó hasta 180,000 visitas diarias después de que Chávez ganó por un margen de 11 puntos porcentuales, dijo la directora de la empresa, Esther Bermúdez. La mayoría de las consultas corresponde a profesionales de clase media, dijo.
PESIMISMO
Los inversores comparten el pesimismo de Ibarra en cuanto al futuro de Venezuela con Chávez.
Otros seis años de gobierno de Chávez traerán aparejado un congelamiento virtual de la inversión externa, en tanto los bancos y los minoristas de alimentos son los que siguen en la lista de posible confiscación, dijo Juan Pablo Fuentes, analista de Moody’s Analytics Inc. en West Chéster, Pensilvania.
“Desde el punto de vista de la inversión privada, no es una buena noticia”, dijo Fuentes. “El margen de victoria da a Chávez el consentimiento del país a seguir el camino hacia una economía con más intervención estatal”.
Las empresas que ya están funcionando en Venezuela podrían reducir sus operaciones para disminuir la exposición a políticas económicas adversas, dijo Alberto Ramos, economista senior en Goldman Sachs Co. de Nueva York.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C