El recién pasado miércoles 3 de octubre, el plenario de la Asamblea Nacional votó unánimemente con 89 votos presentes y ninguno en contra, por el decreto de ley que reconoce al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal como Héroe Nacional.
Personalmente, como creador intelectual de esta iniciativa, no puedo más que estar profundamente satisfecho y contento por el merecido reconocimiento que finalmente se hace con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Igualmente satisfecho por habérsele dado a Pedro su lugar preponderante en nuestra Nicaragua, su silla de honor pendiente en nuestra descalabrada y tortuosa historia, pero también, por haberle podido dar a su esposa, doña Violeta Barrios de Chamorro, a sus hijos y hermanos, la alegría de ver a su esposo, padre y hermano, debidamente honrado y enaltecido, tal cual la historia de nuestro país lo exigía.
Me complace pues haber aportado mi grano de arena en la historia nacional, por haber contribuido a darle a Pedro el nombramiento formal como Héroe Nacional, título que no solo se ganó a pulso, sudor, sangre, exilio, tortura, lucha, convicción, mística, entrega, decisión, perseverancia y valentía, sino que además, a base de un amplio y reconocido respaldo, simpatía y cariño de parte del pueblo de Nicaragua.
Nicaragua hoy, todos nosotros, sus hijos, podemos estar orgullosos de tener a Pedro como Héroe Nacional y de igual forma, comprometidos a rememorizar, releer, rediscutir y reanalizar sus escritos, mensajes, ideales y batallas, misión obligatoria que tenemos todos los nicaragüenses, para rescatar la república que se ha venido desvanecido en los últimos seis años.
Y, estoy totalmente convencido que el rescate de la república, no es una tarea sectaria, segregacionista, de apartar y destruir al partido de la acera de enfrente, sino que es una tarea titánica de trabajar armoniosamente por una mejor Nicaragua para todos nosotros, los nicaragüenses que la vivimos día a día, que la amamos y disfrutamos. No se trata pues de trabajar por el beneficio excluyente de los míos únicamente, sino que trabajar por el progreso y futuro de todos los ciudadanos, sin distinción de colores políticos, orígenes sociales, creencias religiosas o género.
La lección de lucha, sacrificio y pensamiento de Pedro debe inculcarse hoy en todas las escuelas del país. Que nuestros hijos conozcan de la vida y obra de nuestro Héroe Nacional y, que con profundo orgullo nicaragüense, lleven en sus corazones y mentes, la altísima dignidad de haber tenido a un hombre de la talla de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Además, los nicaragüenses todos, jóvenes primordialmente, debemos aprender del ejemplo de Pedro, para edificar la conciencia ciudadana en función de una continua gesta libertaria, y de una decisión de acción popular permanente para el resguardo, cuido y respeto a la democracia, la libertad y los derechos ciudadanos, mismos que costaron la sangre de Pedro y de miles de conciudadanos más.
La Bancada Democrática Nicaragüense ha cumplido correctamente con la demanda, la exigencia ciudadana; y, los diputados del FSLN, supieron dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
La nación ha pagado una cuenta pendiente, se le ha hecho honor y gloria a quien merecidamente se lo merecía. Es pues, una deuda nacional saldada. El autor es diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense.
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