Elízabeth Romero
Más de 4,600 kilómetros donde se ubican unas 23 localidades, 12 Estados de México, están previstos a ser recorridos por la caravana de madres y familiares de cuatro países de la región, que buscarán por más de veinte días a sus hijos desaparecidos en la ruta inmigrante de México a Estados Unidos.
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En un reciente comunicado de organizaciones que apoyan a los migrantes en México, como Movimiento de Migrantes Mesoamericanos, Asociación Red de Comité de Migrantes y Familiares, Pastoral de Movilidad Humana, destacan la peligrosidad de algunos corredores por donde pasan los buscadestinos.
Un ejemplo es Tultitlan-Huehuetoca, que llevó al cierre de un albergue en San Juan Diego en Lechería; posteriormente se han dado extorsiones, agresiones y secuestros de bandas locales.
Madres nicaragüenses como Guadalupe Rivas, saben de estos riesgos. Ella es una de las cuatro madres nicaragüenses que por primera vez participó el año pasado en la caravana.
Rivas dijo que esta vez son 13 madres y un padre de familia quienes se han unido a esta búsqueda, apoyados por el Servicio Jesuita en Chinandega, con financiamiento de la Asociación Danesa para el Desarrollo.
En julio pasado Guadalupe Rivas conoció en un encuentro de familiares de migrantes desaparecidos, realizado en El Salvador, que su hijo Blas Álvaro Rivas podría estar vivo en una zona de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Para allá va ella.
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