Lucía Navas
Cuando una economía crece, como es el caso de Nicaragua según cifras oficiales, entonces los ciudadanos tienen más liquidez disponible para hacer sus transacciones. Este es un efecto que pocas veces se conoce o al menos parece invisible a simple vista.
El dinero que da vueltas por la calle, en los bolsillos de la gente, y por las cuentas a la vista de los inversores en bancos, aumentó en 231 millones de córdobas a septiembre de este año, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Rigoberto Castillo, jefe de división financiera del BCN, explica que hay mayor demanda de circulante porque al estar dinámico el comercio, así como el desarrollo de nuevas inversiones y las exportaciones crecen, los agentes deben tener suficientes recursos para llevar a cabo estas actividades.
“La cantidad de efectivo en circulación es utilizado para realizar parte de las transacciones económicas, por lo que su demanda depende principalmente de la actividad económica, los niveles de precios, el desarrollo de otros medios de pagos, factores estacionales y la confianza en la moneda, principalmente”, puntualiza Castillo.
“Por ejemplo, el dólar se cotiza en cerca de 500 colones, 80 yenes o 13 pesos mexicanos, y esa medida no es relevante para comparar el tamaño de las economías. Por ejemplo, la economía japonesa es mucho mayor que la economía mexicana, mas tienen que darse más yenes por dólar que pesos”.
Lo mismo sucede con el córdoba oro que es la moneda oficial de Nicaragua. Castillo dice que la economía costarricense es más grande que la de Nicaragua, pero se requieren más colones que córdobas para adquirir un dólar”.
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El experto explica que la circulación monetaria es la cantidad de efectivo (billetes y monedas) que se encuentra fuera del BCN, compuesta por el efectivo que se encuentra en poder del público (conocido como numerario), más el efectivo que tienen en su poder los bancos e instituciones financieras (caja). Hasta el 18 de septiembre de este año el numerario o dinero en manos del público alcanzó 8,628 millones de córdobas, mientras la caja se situaba en 3,022 millones de córdobas.
Las cifras del BCN reflejan que el último quinquenio ha sido un período caracterizado por crecimiento económico y niveles bajos de inflación, lo cual condujo a que el numerario creciera 19 por ciento en promedio.
FACTORES ESTACIONALES INCIDEN
En el año hay meses en que la demanda es mayor, debido a los llamados factores estacionales, como las festividades de Fin de Año, Navidad, Semana Santa, las Fiestas Patrias, las elecciones tanto presidenciales como municipales. En esas épocas el comercio es mayor y por tanto aumenta la cantidad de circulantes.
“También a nivel de cada mes y/ o semana hay factores de mayor demanda, por ejemplo, usualmente los viernes se demanda más efectivo que los días lunes”, explica Castillo. Esta situación es porque las empresas hacen cierre de transacciones de semana y suben las actividades de recreación, principalmente.
Si bien el numerario ha aumentado, la caja de los bancos lo ha hecho en mayor proporción. Castillo detalla por ejemplo que mientras en 2004 la caja representaba un 9.2 por ciento del dinero en circulación a mediados de septiembre de 2012 esta aumentó a 25.9 por ciento.
Es por eso que “los bancos deben ser más cautos con el nivel de dinero que manejan en sus bóvedas, con el fin de garantizar en todo momento el dinero que el público le demande”, sostiene.
LO QUE RESPALDA
El respaldo de una moneda se basa en la confianza que deposita el público en esta. Esta seguridad se fortalece en mayor o menor medida, refiere Castillo, según la cantidad de reservas internacionales y la política fiscal de un país. “Es decir, de que el BCN no financie de forma desordenada y desproporcionada al Gobierno”.
Castillo enfatiza que el máximo órgano bancario pone a circular el dinero siguiendo el comportamiento de la actividad productiva y económica, y no de forma antojadiza para estimular que haya una mejora de la misma.
Una situación forzada, asegura, sería perjudicial. “Cuando existe un tipo de cambio fijo, en cuanto a expansiones de dinero inorgánico implicaría en principio una pérdida de reservas internacionales para el país y eventualmente en un aumento en los niveles de precio (inflación)”, continúa explicando.
Y señala que los episodios de hiperinflación (aumento sin control de los precios en bienes y consumo) ocurridos en distintas épocas y regiones geográficas (como Alemania, Bolivia y Nicaragua, por ejemplo) se han originado en una emisión descontrolada de dinero, especialmente para financiar el gasto público. “Esto además de con llevar a altos niveles de inflación ocasiona un abandono a la moneda local, sustituyéndola por alguna otra extranjera o adquisición de bienes”.
LA SANIDAD
El BCN refleja que las Reservas Internacionales Brutas (RIB) tienen una cobertura de 2.79 veces la base monetaria. Significa que cada córdoba que el BCN ha puesto a disposición de la economía se encuentra respaldado por su equivalente en dólares.
Alberto Guevara, presidente del banco emisor, destaca que ese indicador evidencia la solidez de la economía nicaragüense. “Esa relación es vital porque si tenemos mucho más reservas que las que necesitamos para respaldar el circulante, quiere decir que es sano, y si lo comparamos con la capacidad que tenemos para pagar nuestros compromisos de importaciones estamos por encima, es decir que el país evidencia más solidez”, refiere Guevara.
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