Todo se puede perdonar u olvidar, con excepción de un rollito de papel colgado en la pared, apenas notorio mientras lo veas con el rabillo del ojo, pero su significado no admite duda porque además es inapelable, no perdona, jamás olvida, lo llamamos el calendario, es el martillo día a día al oído del comandante Hugo Chávez el que le descuenta las fechas de las próximas elecciones. Este señor, un nuevo discípulo de La Habana seguidor incondicional y generoso banquero del par de gallegos que todavía añoran la vetusta imagen de un centenario Kremlin perdido y enterrado en el olvido de la historia.
Ni diez loterías de Nueva York o el gordo de la Navidad de Madrid se atreven a compararse al diario tesoro de cien mil barriles de petróleo que todos los días el “hermano Hugo” destina a La Habana. Los expertos aseguran más de seis mil millones de dólares de la asombrosa deuda que Cuba tiene con Venezuela, ¿cómo, cuándo y dónde le pagarán? Solo Dios lo sabe.
Hace unos años el comandante Fidel Castro en una conferencia de prensa en el Palacio de la Revolución, expresó: “Hay deudas tan abrumadoramente grandes, que son humanamente impagables” es de las pocas veces que don Fidel ha dicho la pura verdad. Brillante profecía y digna de tallarse en el mármol eterno. No coment.
El triunfo de la oposición en Venezuela es casi una quimera, su líder, un hombre joven, político audaz, exgobernador del Estado de Miranda, optimista, muy optimista es el hombre que lucha contra todos los obstáculos, trampas y emboscadas que el gran tsunami Chávez, le presenta treinta veces al mes.
Henrique Capriles, todo un personaje, campeón, honesto que en Suiza ya sería presidente federal; pero en Venezuela con mil perdones aunque nade en un mar de testosterona. El presidente Chávez es muy conocido entre nosotros, donde la tradición es casi un púlpito para los que ejercen la difícil profesión de la política. Antes se llamaban los Somoza Debayle ahora el alfabeto ha variado, aunque pregonan una frase disparatada, eso que se llama el socialismo del siglo XXI. Son monarquías con un nuevo ropaje. Vieja costumbre, nueva tradición. ¿Comprendes Sancho amigo?
Continuemos con las futuras elecciones bolivarianas, porque nos guste o no, los nicaragüenses siempre tan ricos en pensamiento, ilusiones, fantasmas de la imaginación, sueños que se niegan a hacerse realidades, escribir en el aire, arar en el mar, predicar en desierto. Confiamos en la terminación de tan abrumadores y torrenciales excesos sin olvidar la expresión en la edad media de Erasmo, aunque de actual aplicación “todas las moscas tienen un rabo por donde agarrarlas”.
Considerando que la maquinaria, tan bien aceitada falle, y se detenga, el amigo Capriles de humilde David, se erija en el dominante Goliat peligroso para el Comandante. Un Chávez derrotado, tendrá preparada su asonada, su violencia y desplantes de poder. Hasta ahí llegamos. Cortamos este artículo. Pensamos en la bienandanza de los hijos de Bolívar, Miranda y Sucre. Veremos, deseamos y soñamos lo mejor para ese pueblo hermano.
El autor es diplomático retirado.
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