En la década de 1970 se arreciaron los ataques a la dictadura somocista de parte del doctor Pedro J. Chamorro Cardenal a través de sus famosos editoriales en los que le decía la verdad al tirano Anastasio Somoza Debayle. No es justo que solo el Mártir de las Libertades Públicas se haya involucrado en la lucha con la verdad. Es justo que otros le imitemos en esa misión. Y así como el doctor Pedro Joaquín denunciaba las inverosímiles del general y sus allegados, así nosotros debemos denunciar los insólitos que se dan en las cúpulas del orteguismo.
Al ser ascendidos un gran número de oficiales de la Policía Nacional a la hora de tomarles el juramento de ley, la comisionada mayor y jefe nacional de la institución, Aminta Granera Sacasa, les ordenó que respetaran la Constitución de la República. Insólito descaro por venir la orden de quien viene, porque ella la violó al permanecer en el cargo cuando ya se le había vencido su período constitucional.
¿Podrá existir fuerza moral en la comisionada Granera para pedir a sus subordinados lo que ella no fue capaz de hacer? Solo las mentes corruptas de los que están ejerciendo sus cargos de facto pueden creer que el pueblo acepta esas aberraciones como legítimas. Lo que pasa es que esos funcionarios que continúan en sus cargos gracias al absoluto y corrupto poder de Daniel Ortega, viven en un mundo bizarro en el que todas las cosas son al revés. Confunden la justicia que no aplican, con la injusticia partidaria; investigan a las víctimas y dejan libres a los victimarios; dicen defender la causa de los pobres, pero engrandecen sus fortunas con el dinero destinado para medicinas, reparar escuelas, limpiar las calles, subir los salarios de los trabajadores del Estado y a erradicar la pobreza extrema.
Escuchamos a la comisionada mayor agradecerle al faraón nicaragüense el “hermoso” gesto de haber destinado una gran parte de los nueve millones y algo más de dólares confiscados a los falsos periodistas de Televisa a la Policía Nacional, con los que según ella van a construir cárceles más humanas, para que todo el que irrespete la ley tenga la oportunidad de salir redimido. Valioso gesto si no fuera porque a la Policía le sobran recursos para construir cárceles tan humanas como las federales de Estados Unidos. Lo único que tienen que hacer es rendir cuentas de los más de ochocientos millones de dólares que les han incautado a los narcotraficantes en haciendas, casas, aviones, carros, lanchas, armas y dinero en efectivo. Hasta el día de hoy toda esa fortuna que le han decomisado al crimen organizado, permanece sin destino conocido.
Los insólitos que pasan en Nicaragua. Mientras miles de niños reciben clase a la intemperie, las estaciones de Policía de todos los municipios tendrán sus carros patrullas para perseguir a los que mataron a Pupiro, o a los que faltan en el juicio por la violación de la niña del parque El Carmen.
El autor es analista político
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