Hugo Chávez y Fidel Castro escribirán, según Reuters, un libro en conjunto. La noticia fue originalmente revelada por Yohandry Fontana. La cercanía a la muerte une amorosamente a los dos autócratas que desean plasmar sus alegres momentos en un documento para la posteridad.
Los narcisistas tienden a escribir sus biografías antes de ser algo o alguien. Pero a este par les afectó la creatividad literaria al final de sus días.
Castro tiene un problema estomacal o algo en la vejiga, quizás porque se quedaba hasta ocho horas seguidas dando discursos sin ir al baño. La cantidad de forzados escuchas que se orinaron de miedo en sus pantalones antes que atreverse a abandonar las filas de la muchedumbre, es intangible.
El caso de Chávez es más interesante. La medicina cubana parece haberle salvado la vida de un cáncer con metástasis. Eso es lo que se dice y muchos se lo creen, por más que su hinchada cara parezca a punto de reventar de tantos corticoides.
Los corticoides son hormonas “progres” que atacan a todo el organismo indiscriminadamente. Así como agrandan las células sanas, también expanden las enfermas. Ese socialismo biológico está haciendo añicos con el vientre del führer caribeño.
El venezolano tiene rabdomiosarcoma o RMS. Una agresiva forma de carcinoma que afecta comúnmente a niños. El rabdomiosarcoma es muy poco frecuente en personas mayores. Se han publicado apenas cinco volúmenes sobre el tema a lo largo de los últimos 30 años, que reúnen aproximadamente 400 casos en adultos evaluados en centros oncológicos estadounidenses y europeos. La prognosis de supervivencia es del 56 por ciento si se extirpa el tumor totalmente.
Como el coronel sabe que pronto se irá al infierno, decidió hacerse poeta junto a su mentor, con 86 años y un cerebro totalmente ido.
¿Qué pueden decir un par de ladrones acerca de su paso por el poder? ¿Que empobrecieron a sus súbditos hasta la miseria, mientras ellos robaron y disfrutaron del lujo y los placeres hasta literalmente reventar? ¿Que Castro encarceló a su pueblo haciendo que miles prefirieran ahogarse en el mar al huir antes que seguir en la desdichada isla? ¿Pueden acaso mostrar una sola obra positiva que hiciera de sus países un mejor lugar para vivir?
La indigencia, el dolor, el odio, la insensibilidad, el rencor, la desconfianza, el temor, la corrupción, el crimen y toda la inmundicia distintiva del socialismo retrógrado es lo único que están dejando.
Estando próximos a las elecciones, los venezolanos están a tiempo de reflexionar y decidir si les conviene votar por el oligarca neocomunista y profundizar su infortunio, o recomenzar el siglo XXI con perspectivas hacia un futuro mejor bajo el liderazgo de Henrique Capriles.
Si se le da a Chávez una opción más de gobernar, el desahuciado se jugará el todo por el todo en una acometida desesperada para “destruir el imperio” como ha venido pregonando. ¡A los políticos exasperados hay que creerles sus amenazas!
Para ello usará a sus peones en el continente, que no dudarán en darle su soporte junto a Irán, lo que puede llevar a una chorreadura de sangre como no se experimentó jamás.
Es hora de retomar la cordura y hacer que Venezuela vuelva a ser el país rico, pacífico y productivo que atraía la inmigración. No más la inhabitable villa miseria carcomida por la inseguridad y la violencia.
Si Hugo Chávez muere en la Presidencia, sus seguidores crearán un mito y continuará la putrefacción de Venezuela y el continente.
Si el Teniente Coronel expira en el llano, los venezolanos evitarán el enfrentamiento y se habrán librado junto con los demás latinoamericanos de lo peor que les sucedió hasta ahora.
Para que Castro y Chávez tengan el tiempo y la tranquilidad de escribir su romance, es necesario que ambos estén fuera de sus demandantes funciones gubernamentales. Fidel se jubiló en espera de tan ilustrativo momento, hay que darle la misma oportunidad a su amado amigo venezolano.
El autor es analista político boliviano ©FIRMAS PRESS
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