Irán siente intimidación nuclear
Naciones Unidas/EFE
Lamentó las “continuas amenazas de recurrir a una acción militar” que Irán recibe de los “sionistas incivilizados”, pero se ahorró las declaraciones de otras ocasiones en las que puso en duda el derecho de Israel a existir o la existencia del Holocausto.
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Los presidentes de México, Colombia y Guatemala pidieron ayer un debate global ante la amenaza y los problemas de violencia y corrupción que produce el narcotráfico, y que no han tenido solución con la actual vía de la prohibición y la justicia penal.
El presidente mexicano, Felipe Calderón, apuntó a los países consumidores, que además originan los “multimillonarios” recursos económicos que reciben las mafias de las drogas, y advirtió que, mientras no se detenga esa “montaña de dinero”, la delincuencia organizada seguirá “comprometiendo” la paz y “acechando” a gobiernos y sociedades.
“Ha llegado el momento de que los países consumidores evalúen con sinceridad si pueden reducir el consumo de manera significativa, y de no ser así, es urgente que tomen acciones contundentes para al menos frenar el extraordinario flujo de dinero a los criminales”, afirmó.
Calderón también recordó el flujo de armas (en otras ocasiones ha señalado sobre todo a las procedentes de EE. UU.) que acaban en manos de las mafias de las drogas, dejando una estela de miles de muertos en los países de producción y tránsito.
Para el colombiano Juan Manuel Santos, el debate sobre las drogas “debe ser franco y sin duda también global”. “Es nuestro deber determinar si estamos haciendo lo mejor que podemos o si de pronto existen mejores opciones para combatir con más eficacia este flagelo”, declaró Santos.
El guatemalteco Otto Pérez Molina dejó claro el punto de vista de numerosos países al señalar que se trata de “un problema principalmente de salud pública antes que un problema de justicia penal”, y consideró que es mejor ofrecer “tratamiento, prevención, protección social, oportunidades económicas y desarrollo” a las familias y comunidades afectadas, en lugar de llenar las cárceles con “miles de jóvenes” a los que se puede ofrecer “un proyecto de vida distinto”.
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