Los ciudadanos de Hong Kong han dado una gran lección de coraje en la defensa de su forma de vida y sus valores democráticos que el comunismo chino les quiere arrebatar.
Nos referimos a las movilizaciones callejeras, huelgas de hambre y otras manifestaciones cívicas que han sido realizadas durante varias semanas, para rechazar una falsa propuesta educativa del gobierno local pro comunista, que esconde en realidad un alevoso plan para lavar el cerebro de los escolares hongkoneses.
Hong Kong es una pequeña península y archipiélago de unos mil kilómetros cuadrados y un poco más de siete millones de habitantes, que fue colonia británica hasta el 1 de julio de 1997 y desde entonces forma parte de China bajo el estatus de Región Administrativa Especial. Este le confiere a Hong Kong un alto grado de autonomía económica y política, incluyendo el funcionamiento de un poder judicial independiente, o sea que aunque está bajo la soberanía de China comunista conserva su sistema democrático y lo defiende resueltamente.
En marzo de este año fue elegido un nuevo gobierno de Hong Kong, cuyo titular, el señor Leung Chun-Ying, ocultó sus simpatías hacia el Partido Comunista de China y prometió que preservaría el sistema democrático del territorio, que tiene uno de los ingresos per cápita más elevados del mundo: 32 mil dólares anuales por habitante. Sin embargo, ya a cargo del gobierno, Leung ha querido introducir un plan supuestamente educativo y denominado “cursos de patriotismo y de moral nacional”, mediante el cual se pretende “reeducar” a los jóvenes de Hong Kong en conceptos aberrantes como el de que la democracia es sinónimo de caos, que el régimen de partido único es un ideal que debe convertirse en realidad, mientras se oculta que en China impera una dictadura totalitaria comunista, que el país está sembrado de campos de concentración y que no se respetan los derechos humanos que son tan caros a los hongkoneses.
Además de las manifestaciones callejeras, los ciudadanos de Hong Kong se han pronunciado con sus opiniones en las encuestas, las cuales han demostrado que casi el setenta por ciento de la población rechaza el plan gubernamental. De manera que el sólido rechazo popular ha obligado al gobierno de Leung a desistir, por lo menos hasta el año 2015, de su propósito de imponer esos cursos de reeducación procomunista que la gente califica justamente como una pretensión de lavado de cerebro.
Cabe mencionar y comparar que en Nicaragua, desde 2007 cuando Daniel Ortega recuperó el poder y comenzó la instauración de una nueva modalidad de totalitarismo, en las escuelas públicas se viene desarrollando una sistemática campaña de lavado de cerebro para inculcar en los escolares el espíritu de servidumbre. Pero los nicaragüenses dejamos que los gobernantes autoritarios manipulen la conciencia de nuestros escolares, en vez de actuar como los hongkoneses que además de una envidiable renta económica per cápita tienen también una elevada cuota de dignidad y de conciencia democrática.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A