Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
El censo del año 2011, cuyos datos siguen analizándose, no solo borra el mito sobre la cantidad de nicaragüenses en Costa Rica – que no llegan siquiera a los 300 mil -, sino que detalla el nivel de escolaridad, seguro social, acceso a vivienda, áreas de residencia, niveles de empleo y hasta el envío de remesas.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Inec) sobre el censo del año pasado, en el país viven 287 mil 766 nicaragüenses y representan el 74,6% del total de inmigrantes residentes; calculado en 385 mil 899 extranjeros.
Muchos de ellos viven en la zona fronteriza con Nicaragua, debido al auge de actividades agrícolas como la piña, área en la que se emplean, además del banano y cítrico; según el sociólogo costarricense, Carlos Sandoval.
Aunque están distribuidos por toda Costa Rica, además de la zona fronteriza, los nicaragüenses habitan en grandes cantidades en el Valle Central del país.
El nivel de mayor crecimiento de la población nicaragüense en Costa Rica inició a partir de la década de los 80, cuando Nicaragua estaba en guerra interna. Continuó en la década del 90, pero del 2000 al 2011 la inmigración internacional empezó a estabilizarse.
Pasó del 7,5 por ciento que había antes del 2000; a 2,4 por ciento. “No significa que en el caso de los nicaragüenses han dejado de venir, sino que vienen menos”, dijo el experto en estadísticas sobre población, Róger Bonilla.
Sandoval y Bonilla analizaron los datos arrojados por el censo sobre los inmigrantes nicaragüenses. La actividad fue promovida por el Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional. En la actividad, también participó Olga Mora, coordinadora de la Unidad de Diseño, Análisis y Procesamiento del Censo 2001 del Inec.
Entre los hallazgo, es que la mayoría inmigra en edades comprendidas entre 20 y 40 años, lo que significa que Nicaragua sigue exportando mano de obra vital que puede utilizar para su desarrollo, coincidieron los investigadores.
“Son una mina de oro. Es una población saludable en edad laboral”, recalcó Bonilla. El 49% de los nicaragüenses tienen nivel de escolaridad primaria y el 35% de secundaria. El 6,5% universitario y el 9.5% ninguno. «Emigran los que más tienen posibilidades o con algún grado académico», indicó Sandoval.
Un dato importante es que el 51% de ellos forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), una cifra superior proporcionalmente a los costarricenses. El 43% de los ticos forman parte de la PEA.
El 63% de los nicaragüenses trabajadores se emplean en el sector privado, 17% lo hacen por cuenta propia y apenas el 2.4% en el sector público. Un 12% lo hace en servicio doméstico. No obstante, el 46% lo hacen en áreas no calificadas.
Otro dato importante es que el 27% de nicaragüenses es asegurado directo mediante patrono y apenas el 22% es asegurado mediante núcleo familiar. El 36% no tiene seguro social.
“Que solo el 22% de los nicaragüenses usen el beneficio de asegurado por medio de un familiar, es un dato importante porque significa que no son ellos los responsables del deterioro de la seguridad social en Costa Rica”, explicó Sandoval.
“Si están buscando responsables de la crisis de la Caja del Seguro Social, que los busquen por otros lados”, añadió Bonilla.
Según el censo, el 28.2% de los nicaragüenses cuenta con casa propia, el 43.8 alquila y el 10.6% habita en viviendas prestadas por motivos laborales, entre otros.
Sobre el área de remesas, el 4.2% de los nicaragüenses reciben remesas desde el exterior y apenas el 24.4% de las familias pinoleras en este país, envía dinero a Nicaragua.
Para Sandoval, el aporte demográfico de los nicaragüenses en Costa Rica sigue siendo importante, pues de no ser por los hijos nacidos en este país de padres inmigrantes; el crecimiento de natalidad fuera inferíos al 1.6%.
“Eso significa que en el futuro los nicaragüenses sostendrán la seguridad social del país, porque la población de Costa Rica se vuelve más vieja con el aumento de la esperanza de vida”, puntualizó.