Se dice que el periodismo global vive una crisis que lo aleja de sus audiencias, debido —entre otros factores— a que los medios se han convertido en parte de los grupos políticos o económicos, secuestrando las voces ciudadanas.
Paloma Díaz, periodista española, bajo el título Periodismo a la deriva , del año 2005 en www.saladeprensa.org, escribió que “la cada vez mayor implicación de los grupos de poder empresarial en los medios ha hecho imposible la independencia de estos… A su vez, el poder empresarial está veladamente entrelazado con el poder político ”
Esto —con pocas excepciones— también ocurre en Nicaragua. Y si el fenómeno no es nuevo, se ha agravado por un gobierno de corte dictatorial que pretende someterlo todo.
El periodista argentino Mariano Saravia en su blog www.marianosaravia.com.ar en el 2010 con el titular ¿Cuál es el objetivo de los medios de comunicación? , destacó que “antes, el negocio de los medios de comunicación era vender información a su público. Ahora, el negocio de los medios es vender su público a sus anunciantes. Y usar ese poder y ese público para otros negocios de todo tipo, entre ellos políticos”.
Díaz afirma que el periodismo debe “reflexionar y hacer reflexionar sobre lo ocurrido, lo distinto y lo cotidiano ”, pero que su función se ha limitado a solamente contar lo que ocurre. Esta observación, que pareciera negativa, presenta oportunidades de rescate.
Una propuesta para enfrentar esta crisis es el periodismo cívico o público, que no debe confundirse con el llamado periodismo ciudadano (este último practicado por personas sin formación periodística, proclives a inconsistencias y errores).
El periodismo cívico o público propone el rescate de las voces ciudadanas, logrando que sus preocupaciones —no solamente políticas— se conviertan en temas de agenda pública, y se logren resultados.
David Perry, de la Universidad de Alabama (EE. UU.) y autor del libro The Roots of Civic Journalism , en el 2003, aseguraba que el periodismo cívico puede aumentar el capital social del medio como empresa. Es decir que la confianza y credibilidad sean sus activos intangibles.
En mi opinión, una muestra de la crisis en Nicaragua consiste en que muchas noticias se perciben dispersas y sin conexión con la población, faltando rostros, historias creíbles y continuidad. Los medios resaltan declaraciones oficialistas, de los expertos, de la llamada oposición, empresarios, analistas, políticos, diplomáticos , pero ¿y la voz de la ciudadanía?
Creo que muchos medios no oficialistas tienden a “administrar” las demandas de la población de acuerdo con sus agendas, y que el oficialismo por su parte nos quiere hacer creer que sus estructuras partidarias son la voz de la población.
Los medios oficialistas —por su terquedad— tienden a caer víctimas de su propia trampa, pero los demás aun están a tiempo, si dejan de colocar sobre los ciudadanos el peso de sus intereses.
Los periodistas podrían influir en los medios, demostrando la aceptación de sus públicos por respetar la voz ciudadana. Una labor que abrirá su propio camino, a veces con éxito.
¿Las opciones de los periodistas están limitadas a ser voceros del oficialismo o de grupos opositores, empleados sumisos de medios poderosos, o como burócratas en organismos de la sociedad civil o internacionales?
Creo que las redes sociales son rutas alternas. Transmitir de esta manera información escrita, audiovisual o radiofónica va en aumento, y localmente hay importantes incursiones.
En julio del 2012 Wilfredo Miranda reportó en la revista Confidencial que, según el portal Social Bakers, en Nicaragua existen 733,940 perfiles en Facebook, y 33,000 en Twitter. El ente regulador de las comunicaciones Telcor indica que en el año 2000 habían 201,860 usuarios de teléfonos celulares en el país, y que en el 2009 la cifra ascendía a 3,139,697.
Mi opinión es que el periodismo cívico y no politiquero está llamado a comprometerse palmo a palmo con la población, especialmente en los municipios y pequeñas comunidades, defendiendo todos y cada uno los derechos humanos.
El autor es periodista y escritor.
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