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Carla Torres Solórzano
David Adrián Gutiérrez ya no tendrá que buscar un cyber café para hacer las tareas que le encomendó la maestra en la escuela.
Ahora, al igual que él, todos los alumnos de primaria del Colegio Juan Bautista Arríen, en el barrio Vista Hermosa de Ciudad Sandino, cuentan con su propia computadora entregada recientemente por la Fundación Zamora Terán. Esta donación se realizó en homenaje al fundador y principal benefactor del centro, el especialista en educación Juan Bautista Arríen.
Arríen, quien estuvo ahí ayer, recuerda que todo inició una mañana de 1986, mientras realizaba sus ejercicios matutinos observó un asentamiento humano cerca de su casa, formado por desplazados de guerra.
“El lugar era precario y con muchas necesidades. En ese momento vi la necesidad de crear una escuela. Iniciamos con dos aulas de clases, 42 alumnos y dos profesoras, pero luego fue creciendo”, exclama orgulloso Arríen.
Ahora cuenta con 15 aulas de clases para atender a 1,350 estudiantes en la modalidad de preescolar, primaria y secundaria.
RESPETO AL CENTRO
Claudia López, docente y consejera escolar, tiene 12 años de laborar en el colegio y comentó que a pesar que es una comunidad muy conflictiva, también es una comunidad que cuida y desde que existe la escuela no han sufrido pérdidas ni robos.
“Los grupos delincuenciales que existen en el sector respetan la escuela, no han habido conflictos mayores. Además considero que todavía existe respeto hacia el maestro, los estudiantes y sobre todo hacia la escuela misma”, dijo la consejera escolar.
EN BUSCA DEL CAMBIO
En cuanto a la entrega de las computadoras, subrayó que estas constituyen una gran ventaja para el tipo de comunidad, ya que un 32 por ciento de los alumnos del centro son trabajadores infantiles.
“Aquí tenemos alumnos que son vendedores de agua, limpiadores de carro en los semáforos, cargadores del Mercado Oriental, entre otros. Hay un increíble número de niños trabajadores porque son el ámbito en que se han desarrollado”, dijo López.
Además manifestó que esta es una herramienta para tratar de incentivar a los alumnos. “Que no solamente se entusiasmen con el peso que ganan sino que vean un mundo más allá, que vean lo que es trabajar frente a una computadora. Es una oportunidad grande para mejorar su nivel de vida”, apuntó López.
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