La celebración de las Fiestas Patrias de septiembre es siempre una oportunidad para reflexionar sobre el sentimiento y el concepto de patria y su estrecho vínculo con la libertad.
Sin patria no hay libertad pero sin libertad tampoco puede haber patria. La libertad debe ser no solo de la nación con respecto a las demás naciones (o sea independencia, soberanía y autodeterminación nacional), sino también la libertad de las personas dentro de su propio país.
“Donde mora la libertad allí está mi patria”, sentenció Benjamín Franklin (1706-1790), uno de los padres fundadores de Estados Unidos, quien fue además un incansable luchador por la abolición de la esclavitud. Más cerca de nosotros, el héroe nacional César A. Sandino adoptó como lema de su lucha contra la intervención militar de EE. UU. en Nicaragua, en los años de 1927 a 1933, la emblemática frase Patria y Libertad. Lo cual indica que Sandino, igual que Benjamin Franklin, entendía perfectamente que no puede haber patria donde no hay libertad.
Juan Bautista Alberdi (1810-1884), filósofo político y periodista argentino cuyas ideas sobre la libertad fueron la inspiración de la Constitución de la República Argentina de 1854, advirtió que la gran debilidad de la libertad en Hispanoamérica viene de que heredamos de España una concepción patriótica en la que “el hombre individual se debía entero a la patria; le debía su alma, su persona, su voluntad, su fortuna, su vida, su familia, su honor”. Por eso fue que los libertadores liberaron a los Estados latinoamericanos de la dominación de España, pero no libraron a sus ciudadanos de sus propios Estados. Y precisó Alberdi que “La patria es libre, en cuanto no depende del extranjero; pero el individuo carece de libertad, en cuanto depende del Estado, de un modo omnímodo y absoluto. La patria es libre, en cuanto absorbe y monopoliza las libertades de todos sus individuos; pero sus individuos no lo son, porque el Gobierno les tiene todas sus libertades”.
De esa herencia cultural y política se originaron el caudillismo y el populismo hispanoamericano, que tanto daño le han hecho y le siguen haciendo a nuestros pueblos, sobre todo negándoles la libertad, de lo cual en Nicaragua tenemos mucho que decir. En realidad, aunque de manera formal se puede decir que la patria es la tierra de los padres, donde uno ha nacido, eso solo es una verdad a medias cuando se carece de libertad. Pero la libertad, que más que complemento es la sustancia de la patria, no cae del cielo ni es una dádiva de nadie. Hay que luchar por ella, conquistarla, defenderla y preservarla.
Por la libertad, escribió Miguel de Cervantes en su obra maestra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha , igual que por la honra se puede y debe aventurar la vida. En Nicaragua, la libertad hay que conquistarla y preservarla a fin de que todos los nicaragüenses podamos tener una verdadera patria para celebrar y disfrutar.
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