El hermano Omar Calero, cristiano bautista, se refirió a mi artículo sobre la doctrina católica, la Biblia y los santos. Él tiene razón cuando afirma que los cristianos “solo debemos adorar a Dios” y que “todos los cristianos somos santos” en el sentido de formar un pueblo consagrado a Dios. Aunque no tiene razón al afirmar que yo dije otra cosa y que la Iglesia católica cree en algo diferente.
El Catecismo de la Iglesia católica enseña que solo debemos adorar a Dios y condena la idolatría (párrafos 2096 y 2097; 2112 al 2114), de conformidad con la Santa Biblia (Deuteronomio 6.13; Lucas 4.8; Salmo 115.1-8; Isaías 44.9-20). También el Catecismo enseña que la Iglesia es “la comunión de todos los santos” incluyendo a los que vivimos en este mundo y a los que viven con Dios después de la muerte corporal (párrafos 946, 954-959) como lo dice la Santa Biblia (1 Corintios 1.1-2; Romanos 14.7-9).
Quizá el error enseñado durante generaciones entre nuestros hermanos separados, de que los católicos adoramos las imágenes, a la Virgen María y a los santos como a Dios; y las lamentables confrontaciones y prejuicios de un pasado que debe ser superado, haya podido influir para que mi comentario no fuese adecuadamente comprendido por el hermano Omar Calero.
Tengamos en cuenta que los católicos y algunas denominaciones cristianas separadas serias (o sea, no sectarias ni fanáticas) como los bautistas, episcopales o moravos, entre otros, compartimos una misma fe en lo fundamental, siendo más las cosas que nos unen que las que nos separan. Es por falta de información adecuada o por las apariencias superficiales que a veces nos formamos ideas equivocadas y prejuicios.
Los católicos distinguimos la adoración a Dios de la “reverencia” a la Virgen María y a los santos. Veneración, devoción y reverencia no son “adoración”. Solo a Dios se adora. ¿Acaso nuestros hermanos separados no “reverencian” a otras personas? ¿No les llaman “reverendos” a sus pastores? ¿No “veneran” a sus papás, mamás, ancianos respetables, etc.? ¿No tributan honores y levantan estatuas a los próceres, héroes y figuras destacadas de sus países? ¿No ponen ofrendas florales ante las sepulturas y guardan con cariño fotografías de seres queridos en lugares prominentes de sus casas? Eso no es idolatría y a eso me había referido.
¿Nuestros hermanos separados acaso no piden a otros hermanos que oren ante Dios por ellos? Igual hacemos los católicos: se lo pedimos a los hermanos que viven en este mundo y también a los que en espíritu viven en el cielo más cerca de Dios, especialmente a la madre de Jesús y a “los santos canonizados” que no son los únicos santos, sino aquellos que después de una minuciosa investigación la Iglesia presenta como ejemplos a seguir seguros de que sus vidas fueron ejemplares y de que están con Dios.
Pero tenemos que reconocer que hay “católicos” que por ignorancia caen en idolatría por no acudir a las catequesis y a otros medios de crecimiento en la fe. Quizá son “católicos” que solo asisten a las festividades religiosas populares. Mientras que las borracheras y prácticas condenables las realizan personas que se mezclan sin ser católicos auténticos.
El autor es abogado y periodista
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