Un pacto que hace falta repetir

Editorial: Un pacto que hace falta repetir

No todos los pactos que se han hecho en Nicaragua, han sido para que los partidos políticos —o más bien dicho, sus cabecillas y allegados— se repartan los cargos del poder y el botín del presupuesto público.

En la historia nacional también ha habido “pactos buenos”, valga la expresión, entre los cuales hay que destacar sin falta el que suscribieron los jefes de los partidos liberal y conservador el 12 de septiembre de 1856, hoy hace 156 años, para poner fin a sus disputas partidistas por el poder y enfrentar juntos a los filibusteros extranjeros, los cuales se habían apoderado del país después que fueron contratados y traídos por los líderes de uno de aquellos dos partidos.

Tomás Martínez y Fernando Guzmán, por el partido conservador; y Máximo Jerez y Apolonio Orozco, por el partido liberal, así como los jefes de los ejércitos de Guatemala, general Ramón Belloso, y de El Salvador, general Mariano Paredes (estos como testigos y garantes), fueron quienes suscribieron el histórico pacto bipartidista del 12 de septiembre de 1856, en el cual se dijo textualmente que se había firmado “para poner término a las diferencias interiores que por desgracia han ensangrentado al país; y que unidos todos corramos a salvar la independencia y la libertad de la Patria común amenazada por los aventureros…”

Pacto Providencial fue llamado aquel memorable acuerdo bipartidista, que significó el principio del fin de la dominación filibustera y el comienzo de un período de paz, libertad, democracia, elecciones libres según los criterios de la época y alternancia en el poder. Lapso que desafortunadamente solo duró tres décadas, los famosos treinta años conservadores que terminaron abruptamente cuando otra vez surgió el afán de poder perpetuo envuelto en las banderas del partidismo y la revolución violenta. Y desde entonces Nicaragua solo ha disfrutado algunos breves períodos de paz, libertad y democracia republicana.

Ahora el enemigo no es el filibustero extranjero del siglo XIX, sino el mismo nicaragüense, pero este igual que aquel pisotea las leyes, viola la Constitución sin escrúpulos de ninguna clase, convierte las instituciones en propiedad partidista, familiar y personal, divide y polariza a la sociedad, trata como siervos a los ciudadanos, se impone en el poder con la pretensión de quedarse allí para siempre y se empeña en cerrar toda posibilidad de cambiar gobierno de manera civilizada, cívica y electoral.

O sea que el mal está en la propia sangre. Y así como algunos pérfidos nicaragüenses trajeron a mediados del siglo XIX al filibustero extranjero, ahora, en el comienzo del siglo XXI, otros nicaragüenses por su desmedida ambición y corrupción han entregado la república democrática a los filibusteros criollos, que solo se distinguen de los del pasado en que son nativos del país.

De manera que es importante mantener en la memoria y honrar el Pacto Providencial del 12 de septiembre de 1856, cuando los políticos nicaragüenses de aquella época demostraron que al fin y al cabo amaban la libertad y fueron capaces de unirse para recuperarla. Un pacto que sin perjuicio de las diferencias de épocas, se necesita repetir en las nuevas circunstancias para derrotar al filibustero criollo.

COMENTARIOS

  1. J,Ignacio Cardoze
    Hace 14 años

    Lo felicito por su editorial, usted ha mencionado dos detalles importantes que generalmente o pasan desapercibidos, o son ignorados y ocultados: 1)que el mal está en la propia sangre 2) los filibusteros criollos ( voraces y predadores que causan mayor daño por ser residentes permanentes)

  2. Eduardo
    Hace 14 años

    Ningun pacto a espaldas del pueblo es bueno. No nos enganemos!

  3. Julio Estrada
    Hace 14 años

    Si bien es cierto que ninguno perseguía un interés meramente personal la verdad es que William Walker era una amenaza para los intereses personales de los dirigentes centrales de los partidos de la época, porque no siguen contando lo que sucedió una vez se fueron los invasores norteamericanos

  4. Carlos
    Hace 14 años

    Aja! Entonces estan a favor de un pacto entre el Orteguismo y el Eduardismo. Si como no!. Entonces no se van a repartir cargos?. Todo se resume a querer el poder. Y el poder es cargos.

  5. Denso
    Hace 14 años

    Buen editorial DonLuis;pero esta retedificil que con unas simples elecciones,que de todas maneras se piensa robar el ortegato,podamos sacar a tan nefastos tramposos y ladrones a mas no poder,del poder;seria bueno que estas elecciones frueran el comienzo de las movilizaciones en masa y huelgas de brazos caidos hasta que salgan y vayan al bote esta mezcla de filibusteros que forman esta pesadilla del carmen y su pandilla de violadores que los protegen de la ira del pueblo

  6. Mac Coya
    Hace 14 años

    Es la misma prensa por medio de sus editorialstas y periodistas quienes fragmentaron a la oposicion .Ahi estan los escritos de Sanchez Sancho de Eduardo Enriquez de Cristana Chamorro la periodista Picon etc.Lo logico era llamar a la unidad pero
    para la prensa eso era noticias,habia que explotar el filon.Tiene razon cuando dice el enemigo es el mismo nicaraguense y el mal esta en la sangre.Se vanaglorian de los 30 anos pero estos fueron de rapina donde los conservadores se aduenaron de las
    tierr

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