Por Eduardo Cruz
De la que fue la primera capital de Nicaragua solo quedan ruinas, es cierto, pero también no hay nada más equivocado que pensar que León Viejo es solo ruinas. La ciudad, que estuvo perdida por más de 350 años y que muchos pensaban había sido inundada por el lago de Managua, fue fundada en 1524 por un hombre cuyo nombre los nicaragüenses recordamos a diario, Francisco Hernández de Córdoba. En la época colonial, el oro de Nicaragua y de otros países era intercambiado en León y ricos mercaderes vivían aquí, donde vivió también Pedrarias Dávila, el primer gobernador.
Uno de los más ilustres personajes que vivió en León Viejo fue fray Antonio de Valdivieso, defensor de los indios, quien fue asesinado. Y no son pocos los que creen que a partir de ese crimen a la ciudad le cayó como una especie de maldición. Una erupción del Momotombo en 1578 y terremotos en 1594 y 1610, hicieron que tras una junta los pobladores decidieran abandonar el lugar y fundar una nueva León a treinta kilómetros de distancia. Las ruinas fueron descubiertas hasta en 1967.
Ahora, además de la parte histórica, también se puede disfrutar en el lugar de la parte escénica, la arquitectura de los años 1500, una vista impresionante del lago de Managua, de una expedición por las laderas del Momotombo, y de la laguna de Asososca junior o laguna del Tigre. Guillermo Bobadilla, un guía turístico del lugar, dice que en el lugar se puede “hacer un poco de aventura”.
En León Viejo, nombrado patrimonio mundial por la Unesco en el año 2000, se pueden apreciar plantas de bosque tropical seco como el jiñocuabo, guácimo, guanacaste, quebrachos, guarumo, sardinillo, nancites, y de animales como cusucos, garrobos, venados, mapachín, oso hormiguero, chachalacas, loros, entre otros.
Los turistas pueden incluso aprender cómo se elabora la teja de barro cocido. La experiencia, dice Bobadilla, debe ser vivida por todo nicaragüense. “El que no, debe ser multado”, sentencia el guía turístico.
En la temporada seca pueden haber bastantes avispas, así que asegúrese de traer un repelente, o tal vez puede resultar más efectivo traer un pantalón y camisa manga larga, pero por nada del mundo se puede perder de conocer León Viejo que, mucho más que ruinas, es aventura, historia, cultura, arqueología y naturaleza.


Ver en la versión impresa las paginas: 17